sábado, 24 de diciembre de 2011

2011.

El título habla por sí mismo. A tan solo unos días del fin de este año, me siento frente a mi fiel confidente y me dispongo a sincerarme, repasar este año, pensar un poco en los momentos, en los buenos y en los malos, en las alegrías en las desilusiones que nos dejaron... En todo lo que este año dio de si.
Comenzamos con una noche vieja espectacular, todos juntos (que rara vez lo conseguimos) despidiendo el pasado año como Dios manda. Aparte del buen rato pasado, me veo en la obligación de destacar aquellos churros mañaneros con dos impresentables a los que me encanta llamar hermanos y que sin ellos, yo no sería el mismo. El mes de Enero pasó rápido, más de lo esperado y nos situamos en Febrero más pronto que tarde. Estos dos meses no tuvieron demasiada trascendencia, o que no la recuerdo simplemente. El mes de Marzo ya tuvo algo más. El cumpleaños de Salva, vestidos de pollos en pleno carnaval... Valla grupillo... Y luego el cumpleaños de Tommy, en la playa con el problema que tuvo Ismael con el sol y el despertador. Inmejorable.
En Abril tuvimos momentos de toda clase. Pedro, Tommy y yo, inseparables, nos enfrentamos al primer bando de nuestra vida, que estuvo increíble por cierto. Míticos detalles marcaron ese día: los pantalones de Tommy, Pedro presentando hastaluegos, conocí gente que ni sabía que existía y que ahora es muy importante para mí... pero también detalles no tan deseables. Allí comenzó un declive personal que cobré en Junio. Algo que parecía que no iba a terminar nunca comenzó a caer en picado. Todo es efímero, amigos.
Más tarde ya nos colocamos en Junio, ya que Mayo, poco recuerdo que tuviese, ansiosos por las notas, algo estresados, pero finalmente todo salió bien. Bueno, todos menos Tommy que nos abandonó en Septiembre y se quedó un año más a consolidar los aprendizajes de 1º de Bachiller. Una verdadera lástima, no se puede ni imaginar la falta que nos hace en la clase y lo mucho que se le hecha de menos.
Y aquí viene la traca de este año: El verano. Pensaba que el anterior fue insuperable pero este le superó con creces. No paramos un solo finde, y empezábamos en jueves y terminábamos en domingo. Me convertí en "abonado oficial a los findes en casa de Tommy". No fallé un solo sábado. Impresionante realmente, pero sé que no va a ser superior a ninguno de los que vengan después, si estamos juntos esto sólo va a más.
El principio de Septiembre fue también algo de magnitudes extratosféricas. Tommy y yo nos presentamos en Albacete para afrontar nuestra 2º feria consecutiva. Cumplimos los objetivos. No tengo palabras para describir el cariño y afecto que siento por aquella gente que tan bien nos acogió, que tan bien nos trata y que son de lo mejor que alguien como yo puede encontrar en este mundo. Fue una suerte conoceros y una suerte de la que yo puedo disfrutar y estoy realmente orgulloso de ello. Volviendo al tema de la feria, estuvo espectacular. Me paro a recordar en diversas ocasiones a Tommy tocando la trompeta por las mañanas, a mi tio y su peculiar habla argentina, al círculo cromático, los mojitos (como no), a nuestras sillas peleonas... No se me olvidará nunca.
Y al terminar, llega el fatídico 2º de Bachiller a tocar a nuestra puerta y a invitarnos a un "gran" año, en cuanto a estress, exámenes, agobios etc claro. Pero la verdad es que no hemos tenido mala suerte. Nos han tocado una maravilla de profesores que lo dan todo por nosotros aunque nosotros se lo pongamos tremenda-mente dificil la verdad sea dicha.
Después, me veo obligado a presentaros al fatídico octubre, y no por gusto. El 17 de este mes, nos dijo adiós una de las personas más importantes de toda mi vida. La persona que me crió, me educó y forjó las bases de lo que soy ahora. No hay día que no la recuerde en su sillón, o las cosas que me decía... Echo de menos cuando me decía lo guapo que iba cada vez que salía, las risas que nos echábamos... Hoy será la primera noche buena sin ella y sin duda será algo duro la verdad. Me pesa cada palabra que le dije que no estaba bien, mi falta de comprensión y mi poca dedicación en sus últimos años. Será algo que tendré grabado a fuego en mi corazón. No me queda más recuerdo que ese. Gracias de nuevo por todo lo que me diste.
Ese mes también dejó la marcha de Salva a Getafe, a comenzar su carrera como futbolista, al que le deseo mucha suerte y al menos tenemos la oportunidad de verlo de vez en cuando. Más tarde a Rubén le diagnosticaron diabetes, y ya no es lo mismo del todo. Descubrimos la casa de Tommy, sitio que nos ha dado la vida estos días de invierno y que ya es nuestro lugar de reunión oficial. Bueno y estos días también el bajo de salva, que llevamos poco tiempo ahí, pero la de cosas que han pasado ya.
Y para terminar ya con esto, para 2012 pido continuidad, que continúe así todo lo que tenemos y que no se pierda nada; salud, que en ciertos momentos de tu vida sí que te das cuenta que es lo más importante; amistad, para que sigamos todos juntos y nunca se resquebraje lo que hay entre nosotros; y cariño, cosa de la que estoy en quiebra, y no me refiero al cariño que te puede dar una madre o un padre, que de ese no me falta si no del cariño que te puede demostrar alguien especial, alguien que te valore con tus defectos y virtudes y que sepa apreciarte tal y como eres.
Para todos aquellos que leaís esta suma de palabras que no son más que un reflejo de mi alma, desearos una Feliz Navidad y un próspero año nuevo. Hasta el año que viene fieles lectores.

viernes, 2 de diciembre de 2011

Soñador por definición.

Tarde lluviosa de mala muerte. La gente huye de las calles y del frío que cala en los huesos. Paseo por la avenida buscando un lugar que pueda interesarme, alguien con quien hablar, mientras ahogo la última calada a mi cigarro, acompañado de la compañera más fiel, mi Soledad.
Camino pensando en todo lo que he vivido, lo que me queda por vivir y lo que me deparará el futuro más lejano. Soñando despierto, prediciendo mis pasos. De repente, con la única protección de un periódico del día anterior, me cruzo con unos ojos profundos, verdes como la esmeralda que taladran la parte izquierda de mi húmedo pecho. La invité a venir conmigo, tímida, dudó pero aceptó. Le cedí mi abrigo, que tanta falta me hacía, pero no más que a ella. Bajo mi paraguas nos perdimos los dos bajo la lluvia incesante.
Decidí invitarla a un café, o chocolate, algo que pudiese calentar su pálido rostro, casi morado por el frío.Dubitativa de nuevo aceptó. Quizás mi excesiva cortesía le provocaba la duda, pero me sentía obligado a hacerlo. Cuando entramos y se quitó mi abrigo y ese foular que le cubría el cuello y parte de su rostro, quedé hipnotizado. Deslumbró aquel lúgubre café de la avenida principal con esos coloretes que ya asomaban en su rostro, esos ojos que me petrificaron, a mí y a los pocos que estaban allí. El café quedó en silencio y rogué a Dios en silencio, para que ese momento se congelase y no pasase el tiempo. Se había escapado un ángel, esos que acompañan a Cupido en sus labores, esos que hacen que el cielo sea distinto al mundo terrenal. Se había escapado.
En ese momento me sentí el hombre más afortunado de toda la faz de la tierra y gran parte del infinito universo. Se me acabó el soñar, el pensar en lo vivido, se me nubló la vista frente a aquella imagen.
Perfecto, nada podía empeorar. Todo lo que en ese momento hubiese deseado lo tenía frente a mí, mirándome a los ojos. Sin mediar palabra, nuestras manos se cruzaron, y salimos corriendo de aquel café de mala muerte, bailando bajo la lluvia hasta que nos perdimos por las calles y nada se supo de nosotros. Bueno, nada se supo de ella.
Mientras amanecía a la mañana siguiente, desperté solo, mojado en mi sofá y ni rastro de aquel ángel. No recuerdo demasiado bien qué ocurrió exactamente aquella noche, pero sin duda alguna, fue la mejor noche que pueden contar mis días.
Me pegué una ducha rápida y salí en busca de aquel sueño idealizado, teniendo la certeza de que no la encontraría, pero también que no pararía hasta dar con ella.
El sol bañaba las calles de aquella ciudad cuando yo me perdía por las calles pero esta vez, sólo con mi fiel compañera Soledad.