martes, 30 de noviembre de 2010

Un singular sentimiento.

Hoy, desviándome quizás de mis temas naturales, voy a hablaros de un sentimiento bastante singular, sentimiento que poseen millones de personas en el mundo, pero pocas de ellas lo tienen de verdad. Ayer, los poseedores de este sentimiento terminamos dolidos, rotos, defraudados por dentro... un partido que se perfilaba igualado y competido, terminó con un marcador que reflejó claramente la actuación en el campo de ambos equipos. 5-0. Desde el primer minuto, soy el primero que no vio en aquel campo de Barcelona al equipo que creía conocer, al campo salió un equipo abatido, la sombra de lo que nosotros conocíamos esta temporada. Pero no por eso dejé de creer, no por eso abandoné los colores que me criaron desde pequeño... Todo lo contrario, cada vez que El más grande perdía la pelota, yo intentaba animar con todas mis fuerzas para que la volviesen a recuperar. También es verdad, que ayer fue un mal día para aquel partido, empezando por ser lunes y terminando por el rodillo que nos pasó por encima.
Pero pese a todo, la gente como yo no se rindió jamás y aunque veíamos a un equipo herido sobre el terreno de juego, cabezas bajas, ojos acristalados... la gente como yo no apartó la vista del televisor ni una sola vez. Ese es un valor que te enseñan esos colores, a pelear hasta al final sean cual sean las circunstancias y adversidades.
La gente como yo terminó el partido siendo más madridista que al comienzo del encuentro, porque en estos partidos es donde se mide la influencia de este peculiar sentimiento, el sentimiento blanco.
Pero me enrrabieté al ver a algunos indeseables, que se hacian llamar madridistas, juzgando a los jugadores al final del encuentro, achacándoles una cierta falta de orgullo... pobres necios, ellos saben que ayer, no se pudo hacer nada más y que ningún otro equipo hubiese podido hacer nada. Y con esto vuelvo al principio, estos son los individuos que se hacen llamar madridistas de boca, sin saber la importancia que conlleva esa palabra, que no es tan solo una palabra, es un sentimiento, una leyenda, una obra de arte... pero eso sí en reconstrucción inmediata.
Quizás lo único beneficioso que se podría sacar del día de ayer, es que después de partidos así, se sabe quién posee de verdad ese gen, ese sentimiento... y por desgracia, me sorprendí al ver que eramos bien pocos los poseedores de este sentimiento madridista.

martes, 23 de noviembre de 2010

Somos frutos de las consecuencias.

Todos nosotros en algún momento hemos clamado al cielo, llorado de rabia e incluso pataleado como un joven colegial, por una desafortunada acción, que en el momento puede parecerte que todo terminó ahí. Yo mismo fui fruto de esa acción, me he lamentado una y otra vez por acciones que fueron un desastre en su momento, pero que ahora, vistos desde otra perspectiva, me han llevado a ser quién soy, a conseguir mi ahora grado de felicidad, a saber quién soy. Por que en aquél momento me levante y volví a caer una y otra vez sin descanso alguno, siempre tropezando. Son esos momentos en los que te fijas y piensas qué has echo mal en tu vida, que no está en su sitio. Pero no fue así, el destino guardaba para mí algo mejor, todos aquellos que presumían de estar siempre arriba, ahora están por debajo, todos los que fardaban de éxito, están hundidos en la miseria. Yo supe resurgir, a base de esfuerzo y superación. Nunca me rendí por difícil que fuese la situación, y eso me ha colocado donde estoy ahora, rozando las nubes con la punta de los dedos y observando como mi vida solo mejora desde aquel punto en el que tomé el mando de ella misma y supe mantenerme al margen de todo. De todo, menos de ti. Porque toda la culpa de que yo esté aquí colocado es tuya, tu me has echo grande, me haces importante y fuerte a la vez. Eres la única persona que puede hacerme reír cuando solo hay lágrimas en mis ojos, me haces llorar de felicidad, me iluminas en la más negra oscuridad... Tú, me haces ser quién soy cada día.

Por suerte, he sido fruto de las consecuencias.

martes, 9 de noviembre de 2010

Sentimientos. ( I )

Tantas cosas abarca la palabra sentimiento. Puede llegar a tales extremos de odio, como al más profundo amor. Existen millones de ellos, pero todos se agrupan bajo esta palabra con tan dispares significados dependiendo de cual hables. Unos tan hermosos, como el amor, la alegría, la esperanza... Otros que no lo son tanto, tristeza, soledad... Todos ellos nos definen y nos hacen ser de una forma u otra, dependiendo del porcentaje que poseamos de cada uno de ellos.
En nuestra vida, experimentamos la gran mayoría con menos o más intensidad, pero sin ninguna duda, el más utilizado, el sentimiento por excelencia, es el amor.

¿Quién no ha sentido alguna vez ese conjunto de mariposas en el estómago?, ¿a quién no se le ha formado un nudo en la garganta que le ha impedido hablar frente a él o ella? Es algo que todos hemos sentido alguna vez, y que todos queremos sentir. Ese sentimiento tan placentero que te hace subir a las nubes, en el momento en que la ves, cuando te acercas y la miras fijamente a los ojos, o simplemente el mero hecho de pasear junto a ella por un lugar. Todo es fantástico mientras dura. Pero como casi todos sentimientos, tienen un doble filo, en el momento en el que este termina, todo se cierne en la oscuridad y el mundo parece sufrir un cataclismo de infinitas proporciones. Todo se acaba para tí.


Sin ninguna duda este sentimiento es el más sorprendente de todos, por amor puedes pasar los mejores días, semanas, meses, años... de tu vida, pero por amor también puedes sufrir la más angustiosa agonía.

viernes, 5 de noviembre de 2010

Tanto, tanto, tanto...

Ni una semana y ya no veo la fecha de volver a verte, te hecho de menos y cada segundo que pasa recuerdo tu cara, tus ojos, tu sonrisa... Estas presente a cada momento, en cada lugar, eres parte viva de mi vida. Necesito verte yá! No puedo aguantar más tiempo sin tenerte frente a mí, sin que entrelacemos nuestras manos, sin que nuestros labios se crucen... Los días se hacen eternos, los minutos parecen horas y siento ligera ansiedad. Solamente el saber que nos volveremos a ver me mantiene vivo y me hace esperar con ilusión ese día. Desde aquel 1 de agosto, no puedo imaginarme una vida sin ti, sin tus caricias, sin tus abrazos, o ,sin dar mas vueltas, sin tus palabras. Simplemente, me haces falta para existir.

jueves, 4 de noviembre de 2010

Vuelta a empezar.

Después de tanto tiempo me reencuentro con mi fiel compañera que tanto me ha ayudado en todos mis momentos, tanto difíciles como felices, tensos y tranquilos, de compañía y más en su mayoría de soledad... Las palabras me han acompañado todo este tiempo, y aunque tuve un parón, las necesito, nunca debí de prescindir de ellas.
Después de teneros desinformadas tanto tiempo, pediros perdón sería lo primero y acto seguido, deciros que vivo una etapa perfecta de mi vida, todos los problemas que mi cabeza poblaban, se marcharon en su gran mayoría y los pocos que quedan ya no me atormentan. Todo terminó para ellos. Aquellos días plantados enfrente de este mismo ordenador, desahogando un día, una semana e incluso algún mes que revoloteaba en mi cabeza una y otra vez se terminaron. Saber también que la mayor parte de la culpa de todo esto la tiene una persona, alguien que ha conseguido que todas mis preocupaciones pasen a un segundo plano y que todo cobre color y alegría. Que todo tenga sentido. Esta persona es culpable de todos esos delitos que me han levantado los días, el humor y la sonrisa de la cara. No pueden pasar dos segundos seguidos sin que de gracias a quien sea que ha hecho posible esto por lo afortunado que soy, por lo dichoso... Doy gracias por poder tenerte "a mi lado".
Pero señoras palabras, no hay bien completo, toda ying tiene su yang y la distancia pone la cruz a esta suerte que atravieso y de la que espero no salir. Pero como bien sabéis no hay recompensa sin esfuerzo, sudar sangre es la única condición para conseguir todo lo que te propongas, y la verdad, la moneda no se dio la vuelta. Esto es una prueba más que suficiente para adivinar la grandeza de esta persona, que con solo una mirada puede hacer que me sienta más valioso que cualquier individuo que puebla este planeta. Es única.

No podía inaugurar esta nueva página de confesiones, como las suelo llamar yo, sin confesaros, palabras, después de tanto tiempo lo que me ha hizo olvidaros. Aunque ahora estaré más en contacto con vosotras, y no os volveré a olvidar, sois parte de mi alivio.

Estoy de vuelta.