martes, 28 de febrero de 2012

Tempus fugit.

Paso la vida corriendo. De un lado, para otro. No he llegado y ya tengo que salir. Demasiadas cosas, sucesos, decisiones. Y sin poder parar, no puedo parar no puedo. ¡Stop!. Tranquilo. Hay tiempo. Esto es tan largo y a la vez tan efímero. Todo pasa, todo llega, las cosas fluyen en el tiempo, se transforman, se arrastran por las calles con la forma de personas inertes, y a la vez tan llenas de vida. Somos materia sin forma en una larga vía que es el tiempo. Cada decisión marca nuestro destino ya prescrito desde nuestro primer aliento. Las personas llegan, y salen de tu vida en un sólo instante mientras tú solo puedes observar. Saludar y despedir en una micra de segundo. Y ya hay que empezar a correr otra vez. La carrera de la vida no cesa, el tiempo se nos escurre entre los dedos mientras nosotros no podemos dejar de correr y no hay tiempo para pararse a contemplar. En el instante en el que te pares a pensar todo lo que te ha conllevado esta vida, ya estas muerto. El tiempo llega a su fin y sólo puedes resignarte ante la llegada de la sombra. Esa que te acecha en cada esquina y que todo parece molestarle. Tan jóvenes, tan viejos. Tanta vida.
¿Y ahora qué? Cada pregunta puede dar un vuelco a tu vida, puedes llegar de un extremo a otro. Las consecuencias se suceden sin que las apreciemos. Al fin y al cabo, somos consecuencias del tiempo que vivimos, simples marionetas en un mundo dominado por las prisas, la estupidez y la lujuria, todos subordinados de la Envidia, que observa cada movimiento en el tablero mientras ríe e infecta a cada uno de los peones.
Es triste. Predestinados de por vida por sentimientos odiosos y putrefactos que aprovechan nuestros peores pensamientos para hacerse con nosotros. En este mundo, el amor sólo puede observar mientras nos susurra desde la sombra y apenas unos pocos lo escuchan. No hay tiempo para pararse a escuchar, tenemos que seguir viviendo, luchando cada día, persiguiendo sueños. Eso. Los sueños son la clave. Son los únicos de aportar algo de luz a un mundo despiadado que nos arranca cada segundo con avaricia, deseoso de vernos caer a una fosa común, donde terminaremos todos, esclavos de este mundo incierto y cruel. La llave la tienen los sueños. Los soñadores sobrevivirán y nos librarán de las cadenas.
La única esperanza que nos queda es aferrarnos a ellos, abrazarlos.

Embraces your dreams.

martes, 14 de febrero de 2012

14 de Febrero.

Mucha gente puede ver en este día un invento capitalista del Corte Inglés y todas las floristerías del mundo. Puedo incluirme entre ellos, no voy a mentir. Pero, pensándolo mejor, aunque no necesitas este día para casi nada, no quieres a tu pareja más hoy que mañana ni que ayer, personalmente, me gusta este día. Sí, no tiene nada de especial, pero al mismo tiempo tiene mucho. Que mejor celebración que un día con tu pareja, un detalle, una puesta en escena mágica y todo eso se hace por la persona que más quieres. Tiene un trasfondo precioso este día.
Además, no hay mayor recompensa que una sonrisa, unos ojos emocionados, una cara de... Felicidad, sí esta es la palabra. Se experimenta felicidad, siendo un día cualquiera. Me encanta ver esa carita de ángel. Es superior a mí. Hace que mi sistema nervioso se quede en OFF y que un ligero impulso me haga reír con la risa más sincera que puedo sacar. Directa del corazón y del alma. Y verla ahí, sonriéndome, la perfecta gratitud por un detalle, un simple detalle, un trozo de mi alma y un rato de trabajo. Ninguna barrera es válida cuando se trata de Ella. Sea más o menos trabajoso, la recompensa te llena tanto, que hace que toques el cielo con la punta de los dedos y veas la tierra lejos, allí con todos tus problemas, todo lo que no quieres. Todo se queda allí abajo mientras tu flotas a través de las nubes, compartiendo la autovía de los pájaros. Libre, feliz.
Luego llega tu detalle, pero tu ya lo había recibido todo. Estaba conmigo, sonriéndonos los dos como dos niños con zapatos nuevos, llenos de ilusión. Yo ya lo tenía todo, y habría deseado que el tiempo se congelase y que no volviese a correr. Ya nada importaba. Eramos ella y yo, juntos contra el mundo.

Embraces you dreams.


jueves, 2 de febrero de 2012

Presente.

Tras 4 horas estudiando mi cabeza no da para más. Bloqueado hasta nuevo aviso. Necesito aire. Cojo mi chaqueta y me dispongo a dar un paseo bajo las luces de las calles. Hace una noche preciosa. La luna nos vigila desde el cielo mientras las estrellas me sonríen. Caminando voy repasando mis recuerdos: tantas alegrías afloran en mi mente y otras tantos momentos no tan buenos. Repaso cada segundo de mi hasta ahora corta vida sin prestar atención hasta donde me llevan mis pasos. Cuando despierto, me encuentro frente a su casa, escondido tras las sombras, en un callejón que da justo enfrente de su ventana. Y la veo. Preciosa como siempre, probándose un vestido que le queda como anillo al dedo. No se ha dado cuenta de mi presencia.
Sigo observándola mientras degusto cada calada de mi cigarro. "Es tan bella" pienso una y otra vez. Podría tirarme así horas y horas y nunca me cansaría. Esos segundos son los que me dan la vida.
Sin querer, nuestras miradas se cruzaron. Ella miraba al extraño que se encontraba entre las sombras del que solo podía ver la punta de un cigarro casi terminado. Me mira a través de la cortina, en el momento en el que enciendo mi movil y levanto la mano para saludarla. Esboza una tímida sonrisa y apaga la luz. 
Me dispongo a marcharme calle abajo cuando alguien me toca el hombro suavemente. Me doy media vuelta y... me encuentro con un tierno beso en mis labios y más tarde, con aquellos ojos. Aquellos ojos que son capaces de iluminar la más cerrada oscuridad.
- Te echaba de menos.- susurré, y nuestros labios se volvieron a fundir al tiempo que la abrazaba como si no hubiese mañana.

Embraces your dreams.