lunes, 6 de mayo de 2013

Duras decisiones.

Corre el humo por mis pulmones y la sangre por mis venas a una temperatura tan elevada que llega a quemar. En estos momentos de confusión y desesperación por encontrar la respuesta correcta todo parece ir demasiado deprisa. Demasiado más que para lo que en realidad estoy preparado. Muchas preguntas y ninguna respuesta. Estudio pros y contras y la suma siempre me sale cero. Me encuentro ante un problema que no se resolver y tengo la sensación de que el único problema de todo soy yo. No encuentro motivación ni en mis palabras ni en mis acciones, me limito a pensar encerrado en esta sucia celda plagada de soledad, tristeza y desesperación.
Cuando ya lo daba todo por perdido, vislumbré un pequeño rayo de luz entre tanto polvo. Volví a creer en imposibles y en que al fin podría volver a caminar. Intenté levantarme con la única ayuda de mis manos y mis piernas. Cuando por fin conseguí ponerme en pie, arrastré mi cuerpo hacia la luz y de repente se desvaneció. Solo fue un espejismo, una falsa esperanza que me hizo volver a creer. Y que me empujó al frío y duro suelo de nuevo.
Me arrebató la ilusión de nuevo dejándome solo, tirado en aquél agujero pestilente ideando nuevas esperanzas que se difuminan como el humo de un cigarrillo tan pronto como salen de mi cabeza. Debatiendome en si apartarme o aferrarme a la última posibilidad posible, mientras corren lágrimas por mis mejillas sucias y estropeadas. ¿Cuánto tiempo llevo aquí? Me parecen años, y quizás sean solo unos meses. Me siento viejo, sin fuerzas, el tiempo me ha pasado una amarga factura y solo me puedo valer por mi mismo para intentar rebajarla. Todo ha cambiado demasiado y sin apenas darme cuenta me encuentro aquí, tirado, vacío. Sin esa luz que me acompañaba en los momentos más difíciles y que tanta falta me hace ahora. Parece que va siendo hora de salir a por esa luz, y volver a luchar por mí, en mi nombre, sin nada de que depender, tan solo de mí. Intentaremos salir de este laberinto, intentando coger siempre el mejor camino.
Intentaré salir, con el corazón endurecido y gris, pero intentaré salir para seguir jugando a la ruleta rusa de la vida una vez más, y así afrontar los problemas de cara, con una sonrisa como única prenda.
Al final, los únicos que afrontan estas decisiones con valor, son los únicos que saldrán victoriosos de la vida.

Embraces your dreams.

lunes, 11 de marzo de 2013

Excelsior.

Poco a poco. Paso a paso, voy reconstruyendo el puzzle que creía perdido. Ese al que llamaba vida. Pieza a pieza formo el rompecabezas de mi historia, dejando a un lado las partes oscuras, quedándome el lado bueno de cada decepción y creando nuevos capítulos llenos de luz. Atrás quedaron aquellos días en los que gateaba bajo la oscuridad. Atrás quedaron las muletas que un día me sustentaban en la cruda realidad y me hacían caminar. Ahora llegan nuevos días, nuevos días de gloria en los que renazco de mis cenizas, portando sobre mis hombros el peso del incierto futuro, eso sí, mirando a la vida de cara, observando la luz que nos dan los pequeños detalles, recogiendo cada maravilla, recordando cada buen momento y desechando lo peor.
Es tiempo de sonreír, de llenarse de alegría y de pensar que todo salga bien. De saborear los misterios de la vida, de gritar a los cuatro vientos que queremos vivir, de soñar, llenarnos de ilusión, de volver a robar carta y jugar. De esforzarnos al máximo, solo para así sacar el lado bueno de las cosas y ganarle el pulso a la realidad.
Hoy si, miro por la ventana y todo parece ir bien. Hay luz y felicidad en las calles. Los niños corretean llenos de alegría. Se sienten tan vivos. Es hora de pasear. Uno de esos paseos en los que viajo a mi interior, pero esta vez con otra perspectiva. Miraré desde dentro hacia afuera, esperando ansioso lo que el futuro me deparará. Hoy, cojo mi viejo 207 y salgo en busca del infinito, pero esta vez con calma, tranquilo. No hay prisa por vivir, sólo ganas de degustar cada calada de la vida. Aguantando cada alegría y expulsando toda tristeza que tengo depositada en mí. Hoy sí, enciendo un Marlboro, acciono el contacto y me voy en busca de la vida, en busca de la felicidad. Hoy, miro mi muñeca y cada instante cobra más sentido. "Purssuit of Happiness" reza. Solo estamos al principio. Me deseo suerte, y echo a correr. He vuelto.



Embraces your dreams.

domingo, 24 de febrero de 2013

Pursuit of Happiness

Las primeras luces del alba entran por mi ventana y consiguen despertarme. Extrañamente, todo sigue en su lugar. Hay orden, aunque paradójica mente en mi todo esta hecho un caos. Llega ahora ese ligero aroma a 212, velas en las escaleras, una cama cubierta por pétalos de rosa y una carta escrita con pluma fina presidiendo la escena. Aquella canción que nos hizo felices con la que te prometía bajar las estrellas a tus pies. Comienza una carrera sobre mis mejillas. Lágrimas de extrañeza, de soledad. Lágrimas amargas que se clavan a su paso. Ese dolor profundo en el pecho.
Seco las últimas lágrimas y me pego una ducha donde se vienen a mi cabeza imágenes de todo tipo. Recuerdos de tiempos mejores donde había luz, cuando disfrutaba del paso de los días y me reía de la cruda realidad por no ser capaz de cogerme. El tiempo pasa y te haces más lento, y llega el día en el que no puedes escapar y te caza. Entonces te arrancan del mundo de los sueños para volver al suelo y ver en que nos hemos convertido sin buscarlo. Cuantas cosas perdemos por el miedo a perder.
Vuelvo a intentar huir. Salgo deprisa, cojo el coche y huyo. Voy al único lugar donde pensar no se hace tan dañino. Enciendo un cigarrillo mientras escucho el mar. Tranquilidad. 
Uno tras otro, voy fumandome los recuerdos mientras reflexiono sobre lo enormemente feliz que fui. Lo fácil que era mirarte y sonreír  Lo duro que fue aceptar la marcha. Lo grande que era y ahora lo minúsculo que soy. No me gustan los finales de las historias, más bien son historias sin acabar. Si no sale bien es que no es el final. Quizás haya que poner un punto donde antes no los hubo y dejar ese libro abierto, cerca de ti, pero sin olvidarte de que hay que seguir trabajando en otro nuevo y que quizás pueda salir bien. Siempre tenemos que saber hacia donde vamos y donde queremos ir, pero no por eso hay que olvidar de donde venimos.
Llegarán tiempos mejores, siempre llegan. No sabemos lo que nos deparará el futuro y la vida es caprichosa, nunca sabemos lo que desea para nosotros. Mientras, tendremos que pensar en seguir, en luchar por los sueños e ilusiones, en no perder la esperanza, aunque en ocasiones sea imposible tener fe. 
La única certeza que tenemos, es que después de tocar fondo, solo nos queda subir; y que los que saborean la amarga derrota, son los únicos que entenderán de verdad el significado de la victoria y sabrán valorarla como tal.
A la vuelta paso por esa calle en la que nos encontrábamos a escondidas y llego a la puerta donde tantas veces fui a recogerte. Y allí estas, tan perfecta como siempre, sin percatarte de que ahí estoy yo, mirándote, queriendo subir, abrazarte y no soltarte jamás. Pero no, aún no. Dejemos que el tiempo nos de una respuesta y, sobre todo, sé feliz.
Acelero y salgo de allí, pensando en que cualquier tiempo pasado fue mejor. Y es ahora cuando echo un vistazo a mi muñeca que reza aquello de: "Pursuit of Happiness". Salgamos en su busca.

No hay finales felices,
solo historias sin acabar.

Embraces your dreams.

viernes, 11 de enero de 2013

Casino.

Caminando bajo un manto de estrellas me encuentro rodeado de arena mientras la brisa del mar acaricia mi cara. Hace frío, mes de Enero. Me paro a pensar y doy un repaso a todo mi pasado, a lo que me da el presente y lo que me deparará el futuro. Han pasado tantas cosas en este diminuto lapso de tiempo. Enciendo un cigarrillo mientras me detengo a pensar en esos instantes que marcarán mi vida en el futuro. Esas caricias, esos labios rozaban los míos con la delicadeza de una rosa en primavera. Esas sonrisas sin motivo aparente pero con tanta historia. Esas lágrimas que brotaban de mis ojos motivadas por la felicidad que corría por mis venas. ¿Qué pasó con todo eso? El mar no me da respuesta, y la luna me mira, inocente, sin saber que decir, preguntándose que mal he podido causar al mundo para que el destino me premie con tan amargo presente. Sigo buscando respuestas a la par que encuentro más interrogantes. Me siento vacío, sin ambiciones ni ilusiones, sin nada por lo que sentirme pleno y sonreír. Quizás no quede nada. O quizás sí. Todo ha dado un vuelco tan brusco que ha descolocado mi vida extremadamente dejándome mirando al infinito sin pestañear, sin hacerme a la idea de como ha cambiado todo en tan poco tiempo. El destino caprichoso me vuelve a azotar una vez más y mi suerte se ve desvanecida como tantas otras veces, aunque no era así desde hacía ya un tiempo. Esos momentos en los que me sentía vivo, grande, fuerte, que nada me podía dañar.
En el casino de la vida, al igual que en el de la realidad, siempre gana la banca. Y ahora mis cartas no son las mejores para jugar, pero aún así no desisto y lucho por mis sueños. Esos que nunca me han abandonado, esos que permanecen en mí, intactos, aunque por momentos se tambalean y me vuelven a dejar a solas con la realidad. Tan dañina y tan depresiva.
Me hago daño y decido marcharme, dejando atrás ese lugar en el que millones de tardes acordamos encontrarnos mi soledad y yo para valorar los momentos que pasamos. Y sin querer, voy recorriendo lugares que traen más y más recuerdos a mi cabeza. El pecho me arde, me encuentro mal y no encuentro motivo ni la localización del dolor. Mire donde mire apareces tú, tan llena de vida y de alegría. Tan tú, como siempre pero mucho menos nosotros que antes. Siento la necesidad de volver a aparecer, de que me abraces y yo me entregue a ti como en tantas ocasiones pasadas. La necesidad de volver a besar tus labios y tocar el cielo con la punta de mis dedos. La necesidad de salir de esta penumbra que me acecha y me oprime el corazón hasta no dejarme respirar. La necesidad de volver a sentir todas esas cosas que no puedo explicar y que me hacían sentirme importante, inmaculado. Pero ya no queda alegría en mi,  ni motivos para sonreír una y otra vez sin motivo aparente pero con tantos motivos.
Sigo escribiendo ese capítulo de mi historia al que bauticé como "Felicidad" aquel día, pero que ahora se encuentra en un período de transición del que deseo salir cuanto antes. Ya no quedan lágrimas de emoción en mi, tan solo esas amargas que resbalan por mi cara que no son otras que de añoranza, incertidumbre y tristeza. En ocasiones tiemblo de dolor, y no hay medicamento capaz de evadirme de esa sensación. Me siento tan vacío.
Y ahora, solo me queda abrazarme a los pocos sueños que me quedan y volver a robar carta en forma de ilusión, a ver si la partida me brinda una nueva oportunidad de sobrevivir en esta cruda realidad de la que sólo tu eres capaz de sacarme y de ayudarme a escapar, juntos hacía donde nadie nos vea, donde nadie haga daño, donde todo sea felicidad y no existan las decepciones. Porque tu eres la calle por la que me gusta caminar tranquilo. La calle en la que me gusta perderme sin que nada más tenga sentido. Porque eres tu lo que ahora necesito y no quiero olvidar.

Embraces your dreams.