Cuando ya lo daba todo por perdido, vislumbré un pequeño rayo de luz entre tanto polvo. Volví a creer en imposibles y en que al fin podría volver a caminar. Intenté levantarme con la única ayuda de mis manos y mis piernas. Cuando por fin conseguí ponerme en pie, arrastré mi cuerpo hacia la luz y de repente se desvaneció. Solo fue un espejismo, una falsa esperanza que me hizo volver a creer. Y que me empujó al frío y duro suelo de nuevo.
Me arrebató la ilusión de nuevo dejándome solo, tirado en aquél agujero pestilente ideando nuevas esperanzas que se difuminan como el humo de un cigarrillo tan pronto como salen de mi cabeza. Debatiendome en si apartarme o aferrarme a la última posibilidad posible, mientras corren lágrimas por mis mejillas sucias y estropeadas. ¿Cuánto tiempo llevo aquí? Me parecen años, y quizás sean solo unos meses. Me siento viejo, sin fuerzas, el tiempo me ha pasado una amarga factura y solo me puedo valer por mi mismo para intentar rebajarla. Todo ha cambiado demasiado y sin apenas darme cuenta me encuentro aquí, tirado, vacío. Sin esa luz que me acompañaba en los momentos más difíciles y que tanta falta me hace ahora. Parece que va siendo hora de salir a por esa luz, y volver a luchar por mí, en mi nombre, sin nada de que depender, tan solo de mí. Intentaremos salir de este laberinto, intentando coger siempre el mejor camino.
Intentaré salir, con el corazón endurecido y gris, pero intentaré salir para seguir jugando a la ruleta rusa de la vida una vez más, y así afrontar los problemas de cara, con una sonrisa como única prenda.
Al final, los únicos que afrontan estas decisiones con valor, son los únicos que saldrán victoriosos de la vida.
Embraces your dreams.
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