lunes, 11 de marzo de 2013

Excelsior.

Poco a poco. Paso a paso, voy reconstruyendo el puzzle que creía perdido. Ese al que llamaba vida. Pieza a pieza formo el rompecabezas de mi historia, dejando a un lado las partes oscuras, quedándome el lado bueno de cada decepción y creando nuevos capítulos llenos de luz. Atrás quedaron aquellos días en los que gateaba bajo la oscuridad. Atrás quedaron las muletas que un día me sustentaban en la cruda realidad y me hacían caminar. Ahora llegan nuevos días, nuevos días de gloria en los que renazco de mis cenizas, portando sobre mis hombros el peso del incierto futuro, eso sí, mirando a la vida de cara, observando la luz que nos dan los pequeños detalles, recogiendo cada maravilla, recordando cada buen momento y desechando lo peor.
Es tiempo de sonreír, de llenarse de alegría y de pensar que todo salga bien. De saborear los misterios de la vida, de gritar a los cuatro vientos que queremos vivir, de soñar, llenarnos de ilusión, de volver a robar carta y jugar. De esforzarnos al máximo, solo para así sacar el lado bueno de las cosas y ganarle el pulso a la realidad.
Hoy si, miro por la ventana y todo parece ir bien. Hay luz y felicidad en las calles. Los niños corretean llenos de alegría. Se sienten tan vivos. Es hora de pasear. Uno de esos paseos en los que viajo a mi interior, pero esta vez con otra perspectiva. Miraré desde dentro hacia afuera, esperando ansioso lo que el futuro me deparará. Hoy, cojo mi viejo 207 y salgo en busca del infinito, pero esta vez con calma, tranquilo. No hay prisa por vivir, sólo ganas de degustar cada calada de la vida. Aguantando cada alegría y expulsando toda tristeza que tengo depositada en mí. Hoy sí, enciendo un Marlboro, acciono el contacto y me voy en busca de la vida, en busca de la felicidad. Hoy, miro mi muñeca y cada instante cobra más sentido. "Purssuit of Happiness" reza. Solo estamos al principio. Me deseo suerte, y echo a correr. He vuelto.



Embraces your dreams.