lunes, 31 de diciembre de 2012

Despidiendo al 2012

2012.

Este ha sido un año lleno de sonrisas, pero también de lágrimas como no. Empezó, quizás, de la manera que todos menos esperaban y quizás haya sido ese el motivo por el que ha sido un año lleno de altibajos, pero en el que han predominado los momentos buenos y la alegría.
El año del final que pronosticaban los mayas, llegaba con fuerza, demasiada para mi gusto y fue pasando poco a poco, mientras preparábamos la selectividad y todo lo que eso traía consigo. No me puedo quejar, ni mucho menos de la primera mitad de este año que hoy termina, ya que siempre he tenido a mi lado a lo mejor. 
En estos 365 días, he vivido como mejor he creído, he disfrutado, aunque también he sufrido, pero no hay motivo alguno para arrepentirse de ninguna decisión tomada. 
En este año también llegó la mayoría de edad, ese carnet del coche tan ansiado, y el cambio que supone la universidad conviviendo con dos personas que me gustaría que estuviesen siempre cerca de mí, porque cada día me sorprenden más. He conocido mucha gente nueva, gente maravillosa a la que en tan poco tiempo he cogido un afecto especial y un cariño, que deseo que por muchos años que pasen nunca perder esta amistad. En apenas unos meses se han ganado un lugar en mi corazón que espero que no abandonen nunca. Gracias por aparecer en mi vida Grupo V.
No quiero olvidarme de mis hermanos. Esos que siempre han estado ahí, y que nunca me han fallado, como espero que yo tampoco a ellos. Gracias a ellos, la vida cobra sentido. Espero que todo siga como hasta ahora, que nada nos separe nunca y que dentro de unos años estemos todos, en una mesa recordando todos estos años juntos y los que nos quedan que no son pocos.
Pasando a la segunda mitad de este año, he vivido el que hasta hoy día ha sido el mejor verano que podría tener, y que deseo que el año que viene se supere como cada año pasa. Por eso espero y deseo que este 2013 no me deje sin la pieza fundamental de este año, y este quizás sea de los pocos deseos que le pido a este año que entra, porque he sido feliz, de verdad, y me han hecho ver que todo es posible, que nada más me importaba a mi alrededor. He contado mis segundos por sonrisas e ilusiones y no hay nada en este mundo que me haga más feliz. Por eso me gustaría dar las gracias a esta persona tan especial para mí, que ha hecho que este 2012 sea el mejor año que cuentan mis días, que me ha hecho feliz cada segundo que he pasado a su lado y que me ha hecho ver, que hay personas por las que merece la pena luchar. Muchas gracias por ser como eres y por ser así conmigo, desde el corazón. Porque tu me dijiste que esta vida es como un viaje en tren, y que hay muchas personas en ese tren que comparten este viaje contigo. Muchas se bajan sí, pero otras siguen este viaje hasta el final. Yo quiero que tu seas una de ellas, y que no te bajes nunca del tren de mi vida.
Para finalizar, este final de año no ha traído todas las alegrías que se esperaban, pero es normal. La vida no te puede dar todo lo que pides. Por eso para este 2013, pido que todo continúe en gran parte con lo que me ha traído este año. Que todos mis hermanos sigamos juntos e inseparables como hasta la fecha, estemos donde estemos. Seguir teniendo una familia así, que me conoce mejor que nadie y que me levanta cuando nadie más consigue hacerlo. Y como no, en este mes de enero que entra, que me sea leve y que me traíga bastantes aprobados.
Con esto cierro el 2012, de la mejor manera posible, con las personas que más quiero esta noche, deseando que sea irrepetible. A todas esas personas que han hecho que este 2012 sea increíble, gracias, de todo corazón, aquí tendréis siempre un lugar en lo más profundo de mi corazón.

Dedicado  a todas esas personas
que dan sentido a mi vida,
especialmente a mis hermanos, 
familia y amigos.
Gracias.

jueves, 20 de diciembre de 2012

Ilusiones vacías.

Son los días de otro.

Vuelvo por estos fueros cuando me encuentro hundido en la oscuridad, sin ver salida a corto plazo. Todo pasa a mi alrededor mientras yo he perdido la ilusión por la vida, las ganas de reír, de disfrutar cada segundo como si fuese el último, de seguir hacía delante. Jugué mi vida a una sola carta y perdí. La suerte sigue cebándose conmigo e interponiéndose en mi camino. No son las mejores fechas. Llega la Navidad, y su mensaje esperanzador de justicia y amor en estos tiempos que corren. No queda ilusión en las calles, y tampoco en mi. Mientras la gente pasea con sus sonrisas puestas en esa fachada, yo los observo desde la sombra, buscando aquella felicidad que perdí. Esa felicidad que he tenido todo este tiempo y que hacía que mis días pasasen bañados por el sol, observando la libertad volando sobre mi cabeza. Hoy, los días se tiñen de negro. Unos feos nubarrones aparecen en el horizonte y mientras yo observo la luna, bañada en un mar de estrellas. Grande y blanca mirándome desde arriba, llamándome. Pidiéndome que abandone este mundo, este sufrimiento, estos días grises.
Pero no la puedo corresponder.
La vida sigue pasando por mi lado mientras yo estoy tirado, sentado en un suelo lúgubre mirando a mi alrededor. Tan solo me quedan los sueños, arropándome desde lo más profundo de mi. Muchos se han desvanecido, pero otros siguen aquí, como el primer día, intentando levantar este alma en pena que vaga arrastrándose por los suelos buscando apoyo.
No son mis días.
Busco errores por los rincones. Pero todo desemboca en callejones sin salida o me llevan al punto de partida. Nada puedo hacer más. Todo esta oscuro.
Una vocecilla en mi interior, me dice que vendrán tiempos mejores, que después de la tormenta siempre llega la calma, que el sol siempre brilla hasta en los lugares más oscuros. Me doy la licencia de dudarlo y me martirizo una y otra vez. ¿Qué ha pasado? No obtengo respuesta. Todo es tan extraño. Al menos me queda la tranquilidad y el orgullo de decir y pensar de todo corazón que todo lo que hice fue por lograr el bien siempre pensando en los demás antes que en mí.
Ahora solo queda esperar, a que vuelva esa felicidad, esté donde esté. La necesito tanto... Necesito encontrar esa estrella que vuelva a guiar mis días hacia la luz, que bañe de sonrisas mis horas, que llene mis ilusiones vacías, que me vuelva a levantar para mirar a la vida de frente. Ahora, sólo queda esperar.


Embraces your dreams.

miércoles, 28 de noviembre de 2012

Horas bajas.

Sé que hace tiempo que no piso estos lugares, que no me paro a pensar en todo lo que está pasando y lo plasmo en un papel. También sé que esto no me ha venido nada bien.
Con lo cuál hoy me presento aquí ante ti, mi fiel confidente, después de tanto tiempo siendo un fantasma en la niebla, escondido en la más oscura penumbra de mis pensamientos.
Este último mes no ha sido nada fácil. Los pensamientos rebotaban en mi cabeza, cada vez se agrupaban más cosas y yo... no podía hacer nada para dejarlos escapar. No era yo. Han sido tiempos en los que la ilusión se nos escapaba de las manos y el tiempo corría en nuestra contra. Mientras yo, me escondía una y otra vez en mi interior intentando solucionar los millones de problemas que no tenían nada que ver conmigo. Desconozco la razón y la causa de todo, pero me afectan las consecuencias.
Este tiempo no he sido yo, he estado condicionado por mi alrededor, sin saber bien si ir o volver, vagando sin rumbo fijo como una sombra escapada del Averno. Muchos cambios azotaron mi vida tan de repente que no supe como afrontarlos en un primer momento. Me encerré. Necesité sentirme protegido, me sentí débil y falto de cariño, y no lo encontré. No encontré ese apoyo en el que dejarme caer hasta recuperar el aliento, ese alguien con el que ahogar las penas en Gin-tonics. Mi entorno me pedía más aun cuando yo estaba atado de pies y manos.
Y paré. Miré a las estrellas y respiré profundamente, espanté todos los fantasmas que me atormentaban y conseguí de salir de la cárcel de los recuerdos. Escogí creer. Escogí el lado positivo de las cosas. Escogí quererla por encima de todo. Escogí vivir de acuerdo a mis principios y a mis ideales. Los escogí a ellos por estar ahí siempre. Repudié esa carga que tanto me oprimía y desterré a aquellos sentimientos no deseados. Llegué a odiar la vida, pero renací buscando la felicidad en ella.

Y es por eso por lo que estoy aquí hoy sentado frente a ti, fiel confidente. En todo este tiempo no he encontrado motivación ni ilusión para escribir. Ahora parece que todo vuelve a su cauce, será este espíritu navideño que tan cercano parece. O quizás sean estos días melancólicos de lluvia y frío que alejan todos los males. Quién sabe.
Prometo no dejarte nunca tan abandonado, y comenzaré de nuevo con mis historias, esas que no afloran de mi cabeza, sino del corazón que es donde se esconden las mejores.

martes, 19 de junio de 2012

Final.

Ahora sí. Final. Termina otra etapa de nuestras vidas precisamente hoy. Llegan esas notas tan trabajadas durante estos meses, en las que se ve reflejado todo lo trabajado en este tiempo.
Parece que fue ayer cuando cogí el tren que me traía de vuelta de Albacete. Después de un festival impresionante, me encaminaba a afrontar el curso más duro en cuanto a trabajo que me ha deparado la vida hasta el momento. Y fue así. Un curso que sí, más duro e intenso en cuanto a exámenes y conocimientos con relación al tiempo que tenemos para prepararlo. Llegamos después de un verano de desenfreno, dispuestos a ver muchas de esas caras que olvidamos el año anterior. Qué difíciles son los primeros días. Conocer profesores nuevos y ponerte las pilas desde el primer día hasta el último. El período de adaptación se hace bastante árido como diría uno de nuestros profesores pero todo terminó a pedir de boca.
Bajo mi punto de vista, el primer trimestre fue el más duro. El comienzo siempre es lo más difícil de llevar, pero salimos ilesos. Y cuando llega Navidad, ya todo va cuesta abajo y sin frenos. Falta tiempo por todos lados y muchas personas comienzan a hiperventilar pensando de donde podrían arañar esos segundos de estudio que tanta falta les hace. No se si será suerte o desgracia no incluirme entre esas personas. Quizás me relaje demasiado y no sepa verle la cara a los problemas hasta tenerlos bien de frente, pero así ha ido mi curso. A lo mejor no está bien decirlo, pero me he pegado un curso demasiado demasiado relajado. Y ese es el motivo de no haber cumplido mis objetivos iniciales al 100%. Pero sí en su mayoría.
2º de Bachiller es el típico curso que nadie quiere echarse a la cara. Un año en el que por norma general tienes 17 años, casi todos los lunes exámenes y entre semana no mucho tiempo para dedicártelo íntegramente para ti. Pero en mi opinión es más lo que dicen que lo que es en sí. No te das cuenta de lo rápido que van pasando los días hasta que te encuentras con los exámenes finales. ¡Joder! ¿YA? Pues sí. y luego claro, esa palabra tabú que un estudiante se tira escuchando desde el primer día hasta que te la quitas de encima: Selectividad. Una palabra que parece engendrada por el mismísimo demonio, pero no, no tiene por qué. Durante el año, esos magníficos profesionales en estos momentos infravalorados y llamados vulgarmente "maestros" se dedican a prepararte día a día para esos 3 días. Pero lo más importante no son esos 3 días, sino que te preparan a fondo para que comencemos con buen pie la larga carrera que aún nos queda, nuestro futuro. Porque sí, aquí terminamos una etapa, e importante, pero comenzamos una mucho más determinante para el día de mañana. Estos años que nos quedan si que son los importantes, los que dictarán sentencia en cuanto a nuestro futuro, en cuanto a donde nos queremos ver dentro de 10, 20, 30 o incluso más años. Esto que llevamos hecho todo este tiempo, 17 años en mi caso, tan solo ha sido una ligera preparación para nuestra carrera de verdad, para enfrentarnos a la vida como personas intelectuales y cultas. Y todo esto se lo debemos a esas personas, que desde pequeños nos dicen: "Fernando, estudia" o a esas otras que nos ponen la calificación en los exámenes. Gracias por todos estos años, y por allanarnos el terreno de los que nos quedan. Gracias profesores, a los que les debo gran parte de mi educación, humana e intelectual, de mi vida. Y sobre todo, gracias Papá y gracias Mamá por hacer que hoy esté aquí escribiendo esto y por darme la vida y una educación, en mi opinión ejemplar. Gracias por regalarme estos años.
Y después de esto, vuelvo al tema selectividad. 3 días en los que se juntan tantos exámenes que cuando sales de uno ya tienes que empezar a pensar en el siguiente que no tiene nada que ver con el anterior. Pero tranquilos, es mucho más lo que dicen y lo que se crea alrededor de esta palabra tabú que lo que es en realidad. Y después de salir de ese último examen, respiras y te sientes bien y por así decirlo, libre. Pero ese día, aunque te sientas bien, todavía te queda una pequeña espina: las notas. Entonces te pasas toda la semana intentando no darle mucha importancia y pensando que todo va a salir bien, pero llega el lunes y ya no estás tan seguro y te queda ese remordimiento de: ¿Y si todo este tiempo no ha servido de nada? ¿ Y si tengo que seguir escuchando esta maldita palabra durante todo el verano?. Pero entonces llega el martes, y el primer compañero que se entera lo comunica por Whatsapp. Están puestas. Y ahí, estés donde estés, sales corriendo buscando el ordenador más cercano y tu clave. Y entonces entras, lo colocas todo y... ahí es cuando pasan los 3 segundos más lentos de toda tu vida. Pero cuando lo ves, o en mi caso, cuando lo veo sólo existe una opción: Chillar alocadamente a los cuatro vientos "APTO, APTO" y ver el trabajo de todos estos años traducido en un código numérico. Y seguir gritando y saltando mientras comienzo a notar cierta humedad en mis mejillas. Sí. Éste, este simple momento frente al ordenador, es en el que realmente te sientes liberado, te desquitas de toda la presión. Y lloras, sí, lloras como nunca, pero te sientes bien. Este estúpido momento, incoherente e incontrolable, yo lo he bautizado como Felicidad. Porque no sientes nada más, solo gritas y lloras como nunca pero sin embargo es una sensación que nunca antes experimenté. Es sentir que todos estos años han tenido sentido y que has ganado.
Y en ese preciso momento, termina una etapa, y comienza una nueva página de nuestra historia, esta vez lejos de aquí en mi caso.
Para terminar, quiero dar la enhorabuena a todos aquellos que hoy han tenido esta sensación como yo, y que en unos meses comenzarán una nueva etapa en sus vidas. Y también desear suerte a los que no tuvieron tanta aquellos tres días, y decirles que lo bueno se hace esperar y que en septiembre tendrán su recompensa. Señores, nos espera uno de los mejores veranos de nuestras vidas. Disfrutenlo, nos lo hemos ganado.

Dedicado especialmente a todos esos
estudiantes de 2º Bachiller.

jueves, 7 de junio de 2012

Días Negros.

Hoy, al levantarme y ver la fatídica noticia de la muerte del que fue quizás el entrenador más querido por todo el fútbol español, se me abre una reflexión en mi mente. Esta reflexión no es otra que lo efímero que es el camino de la vida. Tal día como hoy, podemos estar aquí, y mañana sin motivo alguno ya no. En estos momentos son en los que piensas en qué nos envía a este mundo, en el motivo que tenemos en esta vida. Y sobre todo, pensamos en que a partir de ahora, vamos a vivir segundo a segundo, sin pensar en lo que pueda pasar, ya que mañana quién sabe que nos deparará el futuro. El famoso Carpe Diem latino.
Y la verdad es que no hay otra forma de vida. No se puede vivir temiendo al mañana, ni pensando en qué errores ha habido en el pasado. Simplemente hay que vivir y disfrutar de esta oportunidad que se nos ha dado, para unos más larga que para otros, hasta que la sombra nos lleve. No hay más.
Ahora es cuando le damos el valor correcto a lo que tenemos. Al menos en mi caso. Ver a este hombre esta mañana que con 54 años, había perdido a su hijo, a su mujer y el año pasado a su padre y que pese a todo esto, decidió luchar y seguir viviendo con lo que el más disfrutaba. Seguir adelante después de todas las barreras que le puso la vida. Aquí, es donde nos damos cuenta de lo irrisorios que son muchos de nuestros problemas, por los que nos enfadamos día a día, por los que dejamos de lado a gente. Simples tonterías. Al ver esto, siento vergüenza. Por todas las decisiones que he tomado sin pensar las consecuencias, por todas las veces que he pensado que con la más mínima piedra podrían frenarme. Y pensar todas las desgracias que tiene este mundo, y no pensar que somos privilegiados por el lugar que ocupamos en la sociedad y por la vida que tenemos algunos. Somos privilegiados, pero sin embargo nos sigue abordando la codicia.
Con todo esto, todo queda un poco más claro. El mundo está hecho para los héroes. Todos aquellos que viven firmes a sus principios y que luchan por lo que quieren sin derrumbarse por muchos obstáculos que encuentren. Todos aquellos que merecen nuestra admiración y respeto, todos aquellos de los que descendemos.
En definitiva, no se si seré el único, pero esto me hace reflexionar y ver la vida desde otra perspectiva. La vida no está hecha para ahogarnos en penas y problemas, no. La vida está hecha para vivirla.

Dedicado en especial a Manolo Preciado,
recientemente fallecido
e inspirador directo de estas palabras.
Descanse en Paz.

domingo, 3 de junio de 2012

Suciedad.

Hay momentos en los que es bueno detenerse para mirar a nuestro alrededor. A simple vista, todo parece igual que siempre, pero si nos fijamos bien, las cosas cambian por instantes.
En estos momentos, puedo ver cosas que vienen y se van sin parar. Tan pronto como te encuentras con algo entre tus manos, desaparece y ya no está. Pese a que en un primer momento pareciese que se iba a quedar ahí de forma prolongada en el tiempo. Pero no es así. Todo pierde su significado de un momento a otro. La vida es una mentira continuada, una ilusión que juega con tus sentimientos y pone a prueba tus sentidos.
Mientras uno piensa que puede confiar en esta sociedad y que el hombre es bueno por naturaleza, nos olvidamos de la segunda parte: pero es la sociedad la que lo pervierte. No podemos esperar bondad de nadie, a la mínima que nos acerquemos a la guillotina, el menos pensado accionará el mecanismo y ¡PUM! puñalada trapera del que menos te esperabas. Hasta nuestra sombra nos acecha cada instante esperando un tropiezo. Y se supone que tenemos que estar acostumbrados a esto. Este mundo no está hecho para los débiles, todo lo contrario. En este mundo se necesita malicia para sobrevivir y sólo los fuertes lo consiguen. A los débiles, a los ajenos a la maldad se les pisa y tortura hasta convertirlos. Se les abre los ojos a patadas. Y eso no es justo.
Pero, ¿qué nos podemos esperar de un mundo en el que los niños quieren ser adultos, los adultos se refugian en drogas y suciedad por miedo a afrontar la realidad y los niños ven día a día lo anterior? No se puede esperar nada. Injustamente, esto es lo que tenemos. A los niños, desgraciadamente, no se les ha enseñado que cada cosa tiene su momento. Que hay tiempo para jugar, y que ya habrá tiempo para luchar. Pero no. ellos quieren aparentar edad, obteniendo más derechos que nadie pero sin obligaciones. Mientras, ellas se embadurnan en cremas y maquillajes caros para salir a la calle y aparentar. Porque esto es un mundo de apariencias, en lo que solo cuenta la fachada. Y eso da asco. Si se quiere correr más, y te pones delante del tren, al final te terminan pillando. El mundo cambia por momentos a una velocidad pasmosa. Se ha perdido el respeto por los que nos engendraron, y ahora les escupen a la cara.
Pero claro, esto lo vemos los que nos paramos en algún momento a observar lo que se nos viene encima, lo que viene desde abajo pisando fuerte. Sin embargo, es muy fácil desviar la mirada y seguir el rumbo sin mirar atrás y que el sol salga por donde quiera. Total, ya no se puede evitar.

domingo, 6 de mayo de 2012

Querida mamá.

Me gustaría ser algo original en un día como hoy, y por eso he pasado un poco del típico regalo peculiar que se suele hacer en este día, para pasar a algo que de verdad signifique algo, algo que salga de mí directamente, algo propio, un pedacito de mí.
En primer lugar, Gracias. Gracias por todo lo que has dado por mí y por mi hermano en este tiempo y por darnos lo más importante que tenemos en estos momentos: la vida y una educación que muchos envidiarían. Gracias de corazón. Querría empezar esta pequeña dedicatoria también, pidiéndote perdón por todas esas veces en las que no he sabido estar a la altura, ni comportarme como fuera debido por una cosa o por otra; por mi carácter, demasiado fuerte en muchas ocasiones y por haberte contradicho en cosas en las que más tarde, el tiempo me enseñó que tenías toda la razón. La experiencia es un grado.
Además, en este día tan importante desde hace unos 18 años, quiero que sepas que no hay persona en este mundo por la que sienta más respeto, orgullo y admiración que por ti. Por todo lo que has luchado en esta vida por nosotros, por los tuyos y por que todo saliese siempre bien. Siempre has hecho lo que has creído mejor para nosotros y siempre con excelentes resultados. Nadie hubiese tomado mejores decisiones. Recuerdo vagamente aquellas primeras vacaciones por el norte de España, en las que yo me hacía difícil de aguantar, pero tú siempre lo llevaste con todo tu cariño y amor, ese amor y simpatía que tanto te caracteriza y que tanto me gusta y ayuda en los momentos más difíciles, cuando me veo agobiado o me altero en exceso. También, en estos últimos años, en los que me has ayudado siempre que se me han puesto las cosas cuesta arriba y he necesitado en quién apoyarme.
Recuerdo también esos veranos en Albacete, nuestros desayunos y compras por la ciudad que tanto me gustaban y me siguen gustando. Esos paseos entre el bullicio de una mañana manchega mirando escaparates o simplemente paseando después de unas tostadas y un café con leche. Tantos recuerdos que no puedo evitar emocionarme.
Para terminar un poco este peculiar regalo, espero haber estado a la altura de lo que esperabas de un hijo y decir que intentaré seguir dándote alegrías en lo que resta de mi vida, porque no hay otra cosa que merezcas que ser feliz por todo lo que das por nosotros día tras día. Y por pedirte algo para un futuro, que todo siga como hasta ahora, ya que sería lo más injusto de este mundo pedirte más de lo que nos das. Te lo debemos todo.
Con todo el cariño del mundo,
y con la humildad y educación con la que nos educaste.
Gracias Mamá.

viernes, 27 de abril de 2012

Historias.

Caminar por la calle y ver pasar a miles de personas. Todas con historias diferentes, vidas y problemas. Todos distintos entre sí. Todas pasan por mi lado y se cruzan sin mirar atrás. Sólo soy una sombra más. Están en su mundo, inmersos en su interior pensando no se el qué que hacen que solo sea uno más entre toda la sociedad. A veces es bueno sentirse así, uno más, transparente caminando por este mundo de envidia y prostitución. Todas las almas tienen un precio y los maestros titiriteros las manejan a sus anchas aportando un importe casi siempre desproporcionado al real. Eso da mucho asco. Y sólo nos queda resignación. Pensar que siempre están esos momentos en los que escapas del mundo, en los que eres transparente para la sociedad. Disfrutarlos como si fuesen los últimos porque pueden llegar a serlo en cualquier momento.
Cada detalle puede marcar la diferencia y hacer que tu vida de un giro de ciento ochenta grados, dejando atrás todas las posibilidades que estaban en tu cabeza, y vienen otras tantas que son iguales o mejor que las anteriores. Pero seguimos sumidos a unas pautas y al destino, que nos reduce las opciones a las que deseen los cuatro señores de este mundo. Esto no cambiará hasta el fin de los tiempos. Me paro a pensar en la libertad, y en la mentira que nos han vendido con ella. Nadie es libre, todos tenemos restricciones y puertas que no podemos atravesar y esto me hace daño. Pero en un mundo dominado por los sentimientos más oscuros, quizás lo mejor sea tener unas pautas que marquen el camino, porque si no todo iría demasiado lejos. Mi libertad termina donde empieza la tuya, sí, pero entonces, ¿somos del todo libres? Esta paradoja nos da la respuesta a tantas preguntas que miles de personas se han hecho sin conseguirla. Y quizás suene egoísta, sí, no se puede negar, pero en un mundo bucólico que solo existe en los libros y en las películas esto no es así. Ese es el principal problemas. La vida no es un cuento de hadas, ni una novela policíaca, ni una narración del maestro Moccia. Por eso nos llama tanta la atención esas pequeñas historias. Nos refugiamos en los libros para no ver la realidad que nos rodea y eso es muy triste a veces. Todos hemos soñado con una historia romántica como Romeo y Julieta, las nuevas juventudes creen que en su vida debe aparecer un "Mario Casas", "Richard Gere" o "Jennifer Anniston". Pero esto no es así. Moriríamos diez veces si la vida nos diese la oportunidad sin encontrar a esa princesa que perdió el tacón o a ese príncipe azul de los sueños de cualquiera. A pesar de todo, yo sigo buscando ese zapatito de cristal que se olvidaron en las escaleras de un palacio, antes de entrar a un banquete donde se reunían todos los prncipes del mundo. Ilusión o realidad, la gente necesita excusas para ser feliz, y la religión no suele ser suficiente. De ilusiones se vive y se muere al fin y al cabo, y sigo pensando que los sueños si se desean de verdad, se cumplen. Tan solo hay que ir a buscarlos.

sábado, 14 de abril de 2012

Consecuencias.

Caminar por la orilla mientras escuchas romper las olas en el momento en el que el sol se oculta en el infinito océano. Tantas cosas que pensar, tantas cosas que recordar. Viene bien caminar por aquí a solas, buscando mi interior y simplificándolo todo hasta el extremo. Siempre me ha gustado venir aquí, perderme por un momento del mundo y quedarme yo solo pensando en mi vida, en las causas y consecuencias de todas las acciones. Tantas acciones. Cosas que quizás no se vuelvan a repetir, momentos inolvidables. Tantos buenos recuerdos que por A o por B se ven truncados. No encuentras otra salida y la impotencia hace que sólo te quede una opción. Estúpida paradoja, querer y no poder, no saber que más dar de ti. ¿Qué queda cuando ya crees haberlo dado todo? Siempre hay algo más. Pero no es tan sencillo encontrar ese algo. Más bien, es tan difícil. Esta vida es complicada, nadie dijo que fuese fácil, es más bien como un embudo: Al comenzar tienes muchas escapatorias, estas ancho, pero luego llega la recta final, en la que sólo hay un final, no se puede volver atrás y estas, como entre la espada y la pared. Bonito símil.
Sigo caminando, las rocas irrumpen el camino de las olas y el sol ya no se aprecia apenas. Ya va siendo hora de volver. Cojo el viejo 206 de mi padre y me dejo llevar por mi corazón. Suena "Despistaos" y me siento tan bien, pero a la vez tan nostálgico. Cuando quiero darme cuenta estoy allí. Aquél lugar que me trae tan buenos recuerdos. Me escondía cada noche entre las sombras para verla aparecer y que levantase mi vida con su sonrisa y aquellos ojos profundos. Me encantaba. Pero ahora ya no está. Se fue lejos, las decisiones tienen consecuencias y no siempre son buenas. Malditas sean. Aún así, sigo teniendo el mismo lugar de espera, donde caían tantas colillas consumidas para verla pasar. Hago lo propio y saco el último Marlboro del paquete. El de la suerte. Pero hoy no aparecerá. Hoy ya no hay esperanza ni luces en el cielo. Las nubes cubren a la luna y no me la dejan ver. De repente se encienden las luces de la casa, pero no es ella. Su padre recoge las últimas cosas sin percatarse de mi presencia justo enfrente. Hoy no será. Acciono el contacto, primera. cuando paso por la calle, paso por delante del Jeep Grand Cherokee blanco, ese tan familiar hasta unos días. Miro casi sin querer y en el copiloto allí estaba. Salgo disparado paso por delante y tiro la colilla. Quizás la última que caiga por aquellos lugares. Quizás, ¿quién sabe lo que deparará el futuro? A lo mejor solo es un desvío en el camino para más tarde volver a cruzarse. Me gusta pensar eso, sí, me gusta esa sensación.

Embraces your dreams.

jueves, 29 de marzo de 2012

Impotencia.

No son momentos fáciles los que ahora atravieso. Tantas cosas se abalanzan sobre mí. Quizás por mi culpa, o quizás por haberme sumido en unas aguas que no me llevaron a buen puerto. No sé que hacer. Tantas dudas se aproximan a atosigarme y no puedo más. La impotencia se apodera de mí. ¡Basta ya! Necesito refugiarme en cualquier rincón, a la sombra de esta sociedad dañina, en la oscuridad más remota, donde nadie me encuentre, en el único lugar donde nadie me espere ni se percate de mi presencia. Necesito ese sitio. Necesito llorar y explotar pero no puedo. Son tantas cosas. Y me siento mal, asfixiado, roto, hecho un cuadro partido por la mitad en el almacén de un museo. Pendiente de restaurar por algún corazón puro que se resiste a aparecer. No sé que hacer, no hay ánimos para nada.. Demasiadas decisiones en poco tiempo, decisiones dañinas pero decisiones, con sus causas y consecuencias. Todo ha sido tan abrupto. Pero ahora es cuando hay que salir del cascarón y gritarle al mundo que estoy aquí, sólo y pequeño, que puedo con todo, o que creo poder con ello. Gritar a los 4 vientos lo puta que es la vida y escupir por todas esas personas que se afanan en meter el dedo en la llaga. Romper a gritar y a correr de rabia, rompiendo con todo y sobreponerme. Sin embargo miro atrás, y encuentro tantas cosas, cosas que hecho de menos, sueños ahora rotos, veo vida, alegría con sonrisas únicamente. Ahora solo hay lágrimas y sollozos. No puedo más, quiero salir. Necesito perderme y desconectar. Hasta el punto de no saber donde me encuentro, vagar por este mundo de mugre y muerte sin rumbo, sin saber donde ir. Tan solo siguiendo el aire pestilente de las almas que en vida andan por él, sin darse cuenta de que están más muertas que yo. Que no son nadie, aquí nadie existe. Cuerpos errantes sin objeto de vivir ni motivos por los que luchar. Necesito sueños, por favor, necesito aferrarme a ellos. Todo es tan injusto, la maldad se apodera de nosotros y los buenos, son los esclavos de la Envidia y la Razón. No quiero más recuerdos dañinos, quiero vivir lejos de la esclavitud de las consecuencias. Todo llega y todo pasa, nada hay que hacer frente al caprichoso Destino. Sólo los sueños pueden ayudarme, pero están muertos. Nada hay que hacer entonces, resignarnos a la impotencia es la única solución.

Embraces your dreams.

domingo, 25 de marzo de 2012

Oscuras aguas.

Sumergido en mi interior, en sus oscuras aguas, donde no sabes que te vas a encontrar. Aparecen recuerdos, pequeñas imágenes de tantos momentos de mi vida. Pero allí, es también donde se encuentran mis deseos y odios más oscuros. Donde busco cobijo cuando nada sale bien, donde me sincero con mi alma, fiel consejera. Allí encuentro toda clase de dudas y preguntas aún sin contestar. Cosas inexplicables que nadie conoce que están en mis adentros. Consecuencias sin respuesta ni motivo. Allí, donde me escondo para decirle a la vida lo puta que es, y para reírme de sus triquiñuelas. Donde le escupo a la cara mientras ella se ríe, pensando que hay cosas que no superaré. Maldita mil veces por sacar lo peor de mi y esmerarse cada vez más en sus trucos y trampas. Asquerosa. Sin embargo, me refugio en mis sentimientos, en mis sueños, en la luz que hay dentro de mí hasta conseguir borrar esa sonrisa burlona.
Sumergido allí recuerdo tantas cosas, momentos que hecho de menos, gente que pasó por mi vida tan solo de turista aunque dejando huella. Y luego tú, indecisa, insegura, pero tan especial.Distinta a todas y cada una, me gustas tanto. Entonces asciendo en ese mar de tinieblas y salgo, para coger aire y sentirme vivo, sin que la Envidia me aceche. Salgo del agua y hecho a correr. No quiero volver allí, quiero sentir el viento en mi cara mientras intento secar mis lágrimas. Comienza a llover. No puedo librarme de todas esas dudas que me acechan. Soy incapaz. La impotencia se abalanza sobre mí y no puedo seguir. Paro, me tiro al suelo y respiro profundamente. El tiempo se escapó y me dejó tirado en aquel lugar. Demasiados pensamientos, demasiados sentimientos, simples sentimientos que modifican mis estados de ánimo. Entonces salgo. Estoy fuera. No quiero verme más allí, no quiero pensar sólo actuar, sin pensar en las consecuencias que pueden traer mis actos. Me encuentro en el lugar de siempre, donde todos nos reunimos. Y allí están todos. Aquellos que me levantan el ánimo y los que hacen que merezca la pena salir de mi interior y sonreír, y soñar con miles de aventuras. Mis amigos. Que al fin y al cabo son los únicos en el mundo por los que merece la pena luchar y perder la vida en el camino. Nunca me he sentido tan orgulloso. Y me da rabia a la vez, ellos ven mi cara que refleja mi estado, pero no tienen ni idea de lo que se cuece dentro de mí, en lo más profundo de aquellas aguas. Quizás eso sea lo mejor. Su desconocimiento me da miedo, pero siempre estará el papel para purificar mi alma y sacar todo lo negro que escondo. Sí, quizás sea lo mejor.

Lo prometido es deuda,
esto va dedicado para ti, por ayudarme
en cada uno de esos momentos en los que
me escondo en lo más profundo de mí.
Gracias por ayudarme a salir.
Con el mayor cariño del mundo.
Ana.

Embraces your dreams.

lunes, 19 de marzo de 2012

Ocaso.

Voy frenando. Aparco tranquilamente y saco mi Marlboro. El sol está bajando y sus rayos parecen que emergen del mar. Hoy esta triste, esta muriendo para después volver a renacer al día siguiente. Casi como yo. Me encanta este sitio, el mar, las gaviotas, el olor a agua salada, el sonido de las olas al romper plácidamente en la orilla... que gustazo. Siempre venía aquí con mi padre de pequeño. Me encanta volver para pensar en mi vida en mis cosas, para viajar hasta mis adentros. Es el único lugar donde encuentro la tranquilidad con un buen cigarro observando al mar perdiéndose en el horizonte. En repetidas ocasiones miro el móvil pero no encuentro respuesta. ¡Joder!. Que rabia. Pensar y pensar y no encontrar respuesta. Las gaviotas parecen conocerlas todas pero no quieren decírmelo. Ellas son felices. Todas juntas volando a cualquier lado, sin barreras. Que envidia. En cambio yo, aquí sentado en un viejo Panda, sin tener motivos por los que sonreír. La simple nostalgia me hace emocionarme y pensar en aquellos tiempos cuando no me importaba nada, cuando era el rey de mi casa, tan chiquitín y tan libre. Sí, eso es lo que busco libertad. Que palabra tan bonita. Miro hacia mi muñeca izquierda y allí esta. Libertad, tapada ligeramente por mi reloj. Me lo quito y la observo sin dejar de pensar. ¿Qué he hecho? Vueltas y más vueltas, mi cabeza no para. Pero yo sigo aquí y el sol ya apenas se aprecia. Su ultimo aliento se ahoga en un mar, un mar de dudas que mañana lo verán resurgir más fuerte. Todos deberíamos ser así. Saber resurgir cada día para morir al final. Sin que nadie preste caso a tus acciones. Pero a la vez todos saben quien eres y donde estas. Alumbrando nuestro paso día a día y siendo indispensable para la vida de cualquiera. Qué insignificante me siento al pensarlo.
Anochece profundamente y decido volver. Salgo de aquel muelle y me voy, observando a tanta gente pasear, tantos niños repletos de vida. Llego a su puerta y allí está, bella como siempre pero ya no se acuerda de mí. Hoy soy una sombra más de tantas y eso me hace sentirme tan mal. Guapa como siempre sin percatarse de mi presencia. Ya no es necesario. Cuando mis lágrimas comienzan a aflorar decido marcharme lejos de ahí. Recuerdos, recuerdos, tantos recuerdos. Salgo a toda velocidad, buscando consuelo en ella. Vuelvo a mirar al teléfono, sin noticias. Desvío mi mirada a mi muñeca. Libertad.

jueves, 15 de marzo de 2012

Hermano de Alma.

No hace falta salir de un mismo vientre para ser hermanos. Hoy haces 18 años ya y un poco más de 15 que nos conocemos y tu sabes bien que desde el primer día hemos estado tan unidos como uña y carne. Te soy sincero, lo has sido todo para mí y eres mi apoyo en cada situación, en cada momento, con el que me encanta compartir todos mis momentos buenos y al que llamo cuando todo se vuelve negro.
Como corre el caprichoso tiempo, ya situados en los 18 y todo lo que llevamos a nuestras espaldas, y las cosas que quedan. Toda una vida. Todavía me acuerdo de aquellas tardes en mi piso, eso si era vida. Las cerezas, los action-man, playmobils... ¿Y lo que disfrutábamos? Me pasaba las tardes comiéndole la cabeza a mi madre: Llévame a su casa, llama a la Lola, vamos al paseo... Simplemente disfrutaba, me encantaba pasar esos momentos, esas tonterías que solo hacíamos nosotros y que quizás nadie entendía pero nosotros teníamos un universo paralelo en el que eramos los reyes y nadie nos tosía. Qué tiempos. Entonces, muy de vez en cuando, nuestras peculiares peleas. Eran increíbles. ¿Te acuerdas de la tarde con la espuma de Navidad? Eso tendría que ser hasta cancerígeno y me llenaste hasta las cejas. O cuando te empeñabas en cogerme del pelo recién pelado. Yo siempre he estado por debajo físicamente, pero tenía mis armas, ¿verdad?
Además, no pasaban ni dos segundos cuando llegábamos a casa llorando, hasta que le decíamos a nuestras madres: mamá ya lo he perdonado, voy a tocarle. Se me dibuja una sonrisa cada vez que lo pienso. Valla par, es la palabra que más repiten nuestras progenitoras.
Y fue pasando el tiempo. Donde iba el  uno iba el otro, que tenis, pues tenis. Que ahora baloncesto, pues allí que vamos los dos. Que nos daba por ir a solfeo unos 15 minutos a pegarle "canutazos" a "Iban", con mucho gusto por supuesto. Anda que la escuela de música... No nos quieren ver demasiado cerca de allí creo.
Después, el instituto. Mentiría si dijese que no tenía algo de miedo a que nos separasen de clase, pero bueno, tuvimos suerte. Hasta 1º de Bachiller juntos. Hace no mucho, aprendí que aunque en clases separadas, costará mucho más separarnos. En esta etapa han pasado tantas cosas: viajes, intercambios, clases inolvidables... Tanto, tanto en tan sólo 18 años, con lo que nos queda por vivir.
Otras tantas veces he pensado, ¿qué sería de nosotros si no nos hubiésemos conocido? si ahora fuésemos un par de desconocidos que ni nos saludáramos. Nada sería lo mismo.
Para terminar esta dedicatoria que saco de lo más profundo de mi corazón, quiero darte las gracias por todas las veces que me has apoyado, que has estado encima mía, en especial aquella vez, aquel 17 de Octubre negro, en el que estuviste todo el día conmigo, dormiste en mi casa para que no estuviese solo en un día imposible para mí y, por si fuera poco, te viniste a Albacete a dar el último a Dios a aquella persona para la que fuiste un nieto más. Que digo nieto, un hijo. Alguien de su sangre. Al igual que para mí. No puedo evitar emocionarme al escribir esto y se me hace un nudo en la garganta. Pero de todo corazón gracias por estar ahí siempre, por ser como eres, un hermano para mí.
Hoy es tu 18 cumpleaños, y espero que estas humildes pero sinceras palabras signifiquen tanto para ti como para mí.
Disfruta los 18 hermano, y los 19 y los 20 y todos los que restan de tu vida. Te lo mereces todo y más.

Con todo el cariño del mundo,
para Tomás Fuentes Sánchez,
algo más que un hermano.
Felicidades .

Tu hermano de alma
Fernando Celdrán Haro.
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viernes, 9 de marzo de 2012

Son sueños.

Tras cada lágrima, tras cada grito, tras cada bocanada de angustia hay una razón, un porqué. Siempre un porqué. Tantos sucesos narran nuestra vida, pero el tiempo sigue su curso. Y por detrás el odio, la envidia, el deseo de salir corriendo contra todas las adversidades. Que bien sienta eso. Chocar contra todos los problemas y ¡PUM! romper con la vida paso a paso, que desaparezcan todos. Cuantas veces he soñado con eso. Correr y correr, consiste básicamente en eso sin parar a contemplar nada, hacer lo que a uno le apetezca en el momento que uno quiera, cuando se desee. De aquí para allá viajando, visitando lugares. Ser tan solo una sombra para los demás, no dejar huella. Sueños, tan solo sueños. Hoy Roma, mañana París y pasado... pasado quizás en L.A. paseando por sus playas, observando el desarrollo en estado puro. Sí, que bien. Que todo alrededor carezca de significado. No tener que pensar, no tener que valorar las consecuencias. Correr simplemente. Dichosos los pájaros. Todo el día volando, sin barreras, sin complejos, sin normas. Mirando cómo la gente muere, como la Envidia se esconde bajo las sombras para acabar con la humanidad. Pero a ellos no les importan, están allí arriba, tocando el cielo con la punta de los dedos. Sí, eso es vida. Volar, libertad.Sentir el viento, que acaricia tu cara y que no puede pararte. Ver que nada puede detenerte y hacerte infeliz. Inmejorable.
Pero tan solo son sueños. No hay nada que consiga hacerme más feliz. Ellos son los que me trasladan a su mundo y me hagan verlo todo de otra manera. Todo menos a ella. En mi sueño es idéntica a la realidad. Perfecta. El prototipo mejorado que Dios tiene en sus reinos, más allá del cielo, de las estrellas y de todo el universo conocido. Pero se escapó. Burló la seguridad de San Pedro y está aquí, a mi lado, regalándome la mejor de sus sonrisas. Está aquí, y en mis sueños, donde nada se puede mejorar. Y eso me hace tan feliz, algo quiso que me fuese dado este regalo. Una decisión en el momento justo. Ni un segundo antes ni después.
Pero no me paro a pensar. Sigo corriendo, disfrutando los segundos que me quedan, apurando cada palabra, cada aliento, cada suspiro de alivio. Sigo viviendo la vida, en estado puro.

viernes, 2 de marzo de 2012

Preguntas.

Tanto tiempo pasado, el caprichoso presente y lo que nos deparará el futuro. Nos queda mucho tiempo, emociones, sonrisas y lágrimas. Gente que llega y otros tantos pasajeros que entran y salen de tu vida como si de un tren se tratase. Todo lo que llevamos vivido y todo lo que nos queda por vivir, evitando a la sombra de negro que nos acecha en cada esquina.
Pero algo me preocupa. Me adentro en lo más profundo de mí para intentar conocerme. ¿Quién soy? ¿Qué razón tengo en este mundo? ¿Cuál es mi cometido? Tantas preguntas sin respuesta nublan mi mente. Me sumerjo cada vez más y más buscando mis ansiadas respuestas. Encuentro mi infancia, llena de ternura y alegría, mi aún presente adolescencia con miles de amistades, simpatías, amores y demás. Veo un rincón oscuro, donde guardo el odio y los sentimientos más amargos. Ese siniestro lugar que cada vez crece un poco más. Justo enfrente encuentro luz, cegadora y pura, donde se localizan mis sueños. Esos a los que tantas veces me aferro y los abrazo para salir de aquella sombra que reclama mi alma. Y por último, un pergamino sin terminar. Mi historia. Quedan miles de folios en blanco que son escritos mientras yo me siento aquí, mirando esta pantalla y dando rienda suelta a mi sinceridad. Tantas cosas me preocupan, me oprimen dentro de mí. en ocasiones no aguanto esta presión y el papel es mi único consejero, el único capaz de aliviar esa angustiosa situación. Y vuelven a surgir más y más preguntas. Muchas de ellas todavía no tienen respuesta. Pero no puedo hacer nada. Por más que me esfuerzo, no llegan a mí nada más que quebraderos de cabeza. ¿Por qué? ¿Por qué? Esta es la que más me atormenta, hasta el punto de sentirme estúpido, de pensar que nada tiene sentido y que esto es solo un paseo más. Un paseo largo y con infinitas dificultades que consigo superar con más o menos facilidad. Cada decisión, cada palabra, cada respiración puede marcar la diferencia. Porque llega el momento en el que dices: "Yo, solo contra el mundo". NO. Eso no es así. Queda mucho papel por escribir, quedan millones de capítulos, más o menos buenos. Pero lo único seguro, es que queda una historia por terminar. Y nada termina, sólo hay puntos y seguidos. Queda toda una vida que disfrutar.
Al fin y al cabo en este largo camino, sólo puedo confiar en las palabras hasta que llegue Caronte con su barca, para llevarme a través de ese mar repleto de almas malditas, sin cuerpo que esperan mi error para arrancarme mi alma. Por el momento tendrán que esperar. Toda una vida me espera.
Despierto de nuevo. Todo está en su lugar. Todo ha sido un sueño, un mal día. Mañana todo irá mejor. ¿O no? Más preguntas sin respuesta.

martes, 28 de febrero de 2012

Tempus fugit.

Paso la vida corriendo. De un lado, para otro. No he llegado y ya tengo que salir. Demasiadas cosas, sucesos, decisiones. Y sin poder parar, no puedo parar no puedo. ¡Stop!. Tranquilo. Hay tiempo. Esto es tan largo y a la vez tan efímero. Todo pasa, todo llega, las cosas fluyen en el tiempo, se transforman, se arrastran por las calles con la forma de personas inertes, y a la vez tan llenas de vida. Somos materia sin forma en una larga vía que es el tiempo. Cada decisión marca nuestro destino ya prescrito desde nuestro primer aliento. Las personas llegan, y salen de tu vida en un sólo instante mientras tú solo puedes observar. Saludar y despedir en una micra de segundo. Y ya hay que empezar a correr otra vez. La carrera de la vida no cesa, el tiempo se nos escurre entre los dedos mientras nosotros no podemos dejar de correr y no hay tiempo para pararse a contemplar. En el instante en el que te pares a pensar todo lo que te ha conllevado esta vida, ya estas muerto. El tiempo llega a su fin y sólo puedes resignarte ante la llegada de la sombra. Esa que te acecha en cada esquina y que todo parece molestarle. Tan jóvenes, tan viejos. Tanta vida.
¿Y ahora qué? Cada pregunta puede dar un vuelco a tu vida, puedes llegar de un extremo a otro. Las consecuencias se suceden sin que las apreciemos. Al fin y al cabo, somos consecuencias del tiempo que vivimos, simples marionetas en un mundo dominado por las prisas, la estupidez y la lujuria, todos subordinados de la Envidia, que observa cada movimiento en el tablero mientras ríe e infecta a cada uno de los peones.
Es triste. Predestinados de por vida por sentimientos odiosos y putrefactos que aprovechan nuestros peores pensamientos para hacerse con nosotros. En este mundo, el amor sólo puede observar mientras nos susurra desde la sombra y apenas unos pocos lo escuchan. No hay tiempo para pararse a escuchar, tenemos que seguir viviendo, luchando cada día, persiguiendo sueños. Eso. Los sueños son la clave. Son los únicos de aportar algo de luz a un mundo despiadado que nos arranca cada segundo con avaricia, deseoso de vernos caer a una fosa común, donde terminaremos todos, esclavos de este mundo incierto y cruel. La llave la tienen los sueños. Los soñadores sobrevivirán y nos librarán de las cadenas.
La única esperanza que nos queda es aferrarnos a ellos, abrazarlos.

Embraces your dreams.

martes, 14 de febrero de 2012

14 de Febrero.

Mucha gente puede ver en este día un invento capitalista del Corte Inglés y todas las floristerías del mundo. Puedo incluirme entre ellos, no voy a mentir. Pero, pensándolo mejor, aunque no necesitas este día para casi nada, no quieres a tu pareja más hoy que mañana ni que ayer, personalmente, me gusta este día. Sí, no tiene nada de especial, pero al mismo tiempo tiene mucho. Que mejor celebración que un día con tu pareja, un detalle, una puesta en escena mágica y todo eso se hace por la persona que más quieres. Tiene un trasfondo precioso este día.
Además, no hay mayor recompensa que una sonrisa, unos ojos emocionados, una cara de... Felicidad, sí esta es la palabra. Se experimenta felicidad, siendo un día cualquiera. Me encanta ver esa carita de ángel. Es superior a mí. Hace que mi sistema nervioso se quede en OFF y que un ligero impulso me haga reír con la risa más sincera que puedo sacar. Directa del corazón y del alma. Y verla ahí, sonriéndome, la perfecta gratitud por un detalle, un simple detalle, un trozo de mi alma y un rato de trabajo. Ninguna barrera es válida cuando se trata de Ella. Sea más o menos trabajoso, la recompensa te llena tanto, que hace que toques el cielo con la punta de los dedos y veas la tierra lejos, allí con todos tus problemas, todo lo que no quieres. Todo se queda allí abajo mientras tu flotas a través de las nubes, compartiendo la autovía de los pájaros. Libre, feliz.
Luego llega tu detalle, pero tu ya lo había recibido todo. Estaba conmigo, sonriéndonos los dos como dos niños con zapatos nuevos, llenos de ilusión. Yo ya lo tenía todo, y habría deseado que el tiempo se congelase y que no volviese a correr. Ya nada importaba. Eramos ella y yo, juntos contra el mundo.

Embraces you dreams.


jueves, 2 de febrero de 2012

Presente.

Tras 4 horas estudiando mi cabeza no da para más. Bloqueado hasta nuevo aviso. Necesito aire. Cojo mi chaqueta y me dispongo a dar un paseo bajo las luces de las calles. Hace una noche preciosa. La luna nos vigila desde el cielo mientras las estrellas me sonríen. Caminando voy repasando mis recuerdos: tantas alegrías afloran en mi mente y otras tantos momentos no tan buenos. Repaso cada segundo de mi hasta ahora corta vida sin prestar atención hasta donde me llevan mis pasos. Cuando despierto, me encuentro frente a su casa, escondido tras las sombras, en un callejón que da justo enfrente de su ventana. Y la veo. Preciosa como siempre, probándose un vestido que le queda como anillo al dedo. No se ha dado cuenta de mi presencia.
Sigo observándola mientras degusto cada calada de mi cigarro. "Es tan bella" pienso una y otra vez. Podría tirarme así horas y horas y nunca me cansaría. Esos segundos son los que me dan la vida.
Sin querer, nuestras miradas se cruzaron. Ella miraba al extraño que se encontraba entre las sombras del que solo podía ver la punta de un cigarro casi terminado. Me mira a través de la cortina, en el momento en el que enciendo mi movil y levanto la mano para saludarla. Esboza una tímida sonrisa y apaga la luz. 
Me dispongo a marcharme calle abajo cuando alguien me toca el hombro suavemente. Me doy media vuelta y... me encuentro con un tierno beso en mis labios y más tarde, con aquellos ojos. Aquellos ojos que son capaces de iluminar la más cerrada oscuridad.
- Te echaba de menos.- susurré, y nuestros labios se volvieron a fundir al tiempo que la abrazaba como si no hubiese mañana.

Embraces your dreams.

martes, 17 de enero de 2012

Hoy te prometo.

Hoy te prometo miles de noches observando la luna junto a las estrellas. Hoy te prometo cientos de sonrisas y miradas que lo dicen todo sin necesidad de despegar los labios. Hoy te prometo caricias en tu espalda desnuda mientras duermes.Hoy te prometo dedicarte cada segundo de los días que me restan. Hoy te prometo amaneceres inimaginables, mirando el mar en la lejanía mientras aún seguimos abrazados. Hoy te prometo millones de palabras que acariciarán tus oídos con mi mas sincero cariño.
Todo esto y mucho más, te lo entrego, con mis virtudes y defectos, con todas mis manías, con mi temperamento, con mi personalidad más o menos fuerte. Pero sobre todo con mi humilde y sincero corazón.
Y por pedir algo, tan solo te pido un segundo cada día, un segundo en el que entre tus pensamientos aparezca yo. Ese segundo diario que tanto ansío. Por pedir también, un cruce de miradas cada cierto tiempo, un roce descuidado de nuestros labios. Cogerte la mano mientras estás despistada y que me sonrías.
Ante todo, te pido dos palabras. Es sencillo pero no se puede dar a la ligera. Necesita la sinceridad que solo podemos encontrar en el alma.
Por pedir, únicamente te pido que me mires a los ojos y menciones esas palabras más sinceras que puedas pronunciar. Esas palabras que solamente salen del corazón, que solo aparecen en las ocasiones más íntimas, en las más especiales.
Todo tiene un precio, y ese es el precio de mi alma.




Aquí dejo mi primera huella del 2012 en este blog. Y como lo prometido es deuda, se la dedico especialmente a un hermano. Un hermano que no es de sangre, sin embargo nadie hay en el mundo como el y nunca podrán remplazarlo. Nunca.
Aquí tienes mi humilde dedicatoria.
Con el mayor cariño del mundo, Pedro José García Vera.

Embraces your dreams.