Caminar por la calle y ver pasar a miles de personas. Todas con historias diferentes, vidas y problemas. Todos distintos entre sí. Todas pasan por mi lado y se cruzan sin mirar atrás. Sólo soy una sombra más. Están en su mundo, inmersos en su interior pensando no se el qué que hacen que solo sea uno más entre toda la sociedad. A veces es bueno sentirse así, uno más, transparente caminando por este mundo de envidia y prostitución. Todas las almas tienen un precio y los maestros titiriteros las manejan a sus anchas aportando un importe casi siempre desproporcionado al real. Eso da mucho asco. Y sólo nos queda resignación. Pensar que siempre están esos momentos en los que escapas del mundo, en los que eres transparente para la sociedad. Disfrutarlos como si fuesen los últimos porque pueden llegar a serlo en cualquier momento.
Cada detalle puede marcar la diferencia y hacer que tu vida de un giro de ciento ochenta grados, dejando atrás todas las posibilidades que estaban en tu cabeza, y vienen otras tantas que son iguales o mejor que las anteriores. Pero seguimos sumidos a unas pautas y al destino, que nos reduce las opciones a las que deseen los cuatro señores de este mundo. Esto no cambiará hasta el fin de los tiempos. Me paro a pensar en la libertad, y en la mentira que nos han vendido con ella. Nadie es libre, todos tenemos restricciones y puertas que no podemos atravesar y esto me hace daño. Pero en un mundo dominado por los sentimientos más oscuros, quizás lo mejor sea tener unas pautas que marquen el camino, porque si no todo iría demasiado lejos. Mi libertad termina donde empieza la tuya, sí, pero entonces, ¿somos del todo libres? Esta paradoja nos da la respuesta a tantas preguntas que miles de personas se han hecho sin conseguirla. Y quizás suene egoísta, sí, no se puede negar, pero en un mundo bucólico que solo existe en los libros y en las películas esto no es así. Ese es el principal problemas. La vida no es un cuento de hadas, ni una novela policíaca, ni una narración del maestro Moccia. Por eso nos llama tanta la atención esas pequeñas historias. Nos refugiamos en los libros para no ver la realidad que nos rodea y eso es muy triste a veces. Todos hemos soñado con una historia romántica como Romeo y Julieta, las nuevas juventudes creen que en su vida debe aparecer un "Mario Casas", "Richard Gere" o "Jennifer Anniston". Pero esto no es así. Moriríamos diez veces si la vida nos diese la oportunidad sin encontrar a esa princesa que perdió el tacón o a ese príncipe azul de los sueños de cualquiera. A pesar de todo, yo sigo buscando ese zapatito de cristal que se olvidaron en las escaleras de un palacio, antes de entrar a un banquete donde se reunían todos los prncipes del mundo. Ilusión o realidad, la gente necesita excusas para ser feliz, y la religión no suele ser suficiente. De ilusiones se vive y se muere al fin y al cabo, y sigo pensando que los sueños si se desean de verdad, se cumplen. Tan solo hay que ir a buscarlos.
viernes, 27 de abril de 2012
sábado, 14 de abril de 2012
Consecuencias.
Caminar por la orilla mientras escuchas romper las olas en el momento en el que el sol se oculta en el infinito océano. Tantas cosas que pensar, tantas cosas que recordar. Viene bien caminar por aquí a solas, buscando mi interior y simplificándolo todo hasta el extremo. Siempre me ha gustado venir aquí, perderme por un momento del mundo y quedarme yo solo pensando en mi vida, en las causas y consecuencias de todas las acciones. Tantas acciones. Cosas que quizás no se vuelvan a repetir, momentos inolvidables. Tantos buenos recuerdos que por A o por B se ven truncados. No encuentras otra salida y la impotencia hace que sólo te quede una opción. Estúpida paradoja, querer y no poder, no saber que más dar de ti. ¿Qué queda cuando ya crees haberlo dado todo? Siempre hay algo más. Pero no es tan sencillo encontrar ese algo. Más bien, es tan difícil. Esta vida es complicada, nadie dijo que fuese fácil, es más bien como un embudo: Al comenzar tienes muchas escapatorias, estas ancho, pero luego llega la recta final, en la que sólo hay un final, no se puede volver atrás y estas, como entre la espada y la pared. Bonito símil.
Sigo caminando, las rocas irrumpen el camino de las olas y el sol ya no se aprecia apenas. Ya va siendo hora de volver. Cojo el viejo 206 de mi padre y me dejo llevar por mi corazón. Suena "Despistaos" y me siento tan bien, pero a la vez tan nostálgico. Cuando quiero darme cuenta estoy allí. Aquél lugar que me trae tan buenos recuerdos. Me escondía cada noche entre las sombras para verla aparecer y que levantase mi vida con su sonrisa y aquellos ojos profundos. Me encantaba. Pero ahora ya no está. Se fue lejos, las decisiones tienen consecuencias y no siempre son buenas. Malditas sean. Aún así, sigo teniendo el mismo lugar de espera, donde caían tantas colillas consumidas para verla pasar. Hago lo propio y saco el último Marlboro del paquete. El de la suerte. Pero hoy no aparecerá. Hoy ya no hay esperanza ni luces en el cielo. Las nubes cubren a la luna y no me la dejan ver. De repente se encienden las luces de la casa, pero no es ella. Su padre recoge las últimas cosas sin percatarse de mi presencia justo enfrente. Hoy no será. Acciono el contacto, primera. cuando paso por la calle, paso por delante del Jeep Grand Cherokee blanco, ese tan familiar hasta unos días. Miro casi sin querer y en el copiloto allí estaba. Salgo disparado paso por delante y tiro la colilla. Quizás la última que caiga por aquellos lugares. Quizás, ¿quién sabe lo que deparará el futuro? A lo mejor solo es un desvío en el camino para más tarde volver a cruzarse. Me gusta pensar eso, sí, me gusta esa sensación.
Sigo caminando, las rocas irrumpen el camino de las olas y el sol ya no se aprecia apenas. Ya va siendo hora de volver. Cojo el viejo 206 de mi padre y me dejo llevar por mi corazón. Suena "Despistaos" y me siento tan bien, pero a la vez tan nostálgico. Cuando quiero darme cuenta estoy allí. Aquél lugar que me trae tan buenos recuerdos. Me escondía cada noche entre las sombras para verla aparecer y que levantase mi vida con su sonrisa y aquellos ojos profundos. Me encantaba. Pero ahora ya no está. Se fue lejos, las decisiones tienen consecuencias y no siempre son buenas. Malditas sean. Aún así, sigo teniendo el mismo lugar de espera, donde caían tantas colillas consumidas para verla pasar. Hago lo propio y saco el último Marlboro del paquete. El de la suerte. Pero hoy no aparecerá. Hoy ya no hay esperanza ni luces en el cielo. Las nubes cubren a la luna y no me la dejan ver. De repente se encienden las luces de la casa, pero no es ella. Su padre recoge las últimas cosas sin percatarse de mi presencia justo enfrente. Hoy no será. Acciono el contacto, primera. cuando paso por la calle, paso por delante del Jeep Grand Cherokee blanco, ese tan familiar hasta unos días. Miro casi sin querer y en el copiloto allí estaba. Salgo disparado paso por delante y tiro la colilla. Quizás la última que caiga por aquellos lugares. Quizás, ¿quién sabe lo que deparará el futuro? A lo mejor solo es un desvío en el camino para más tarde volver a cruzarse. Me gusta pensar eso, sí, me gusta esa sensación.
Embraces your dreams.
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