sábado, 14 de abril de 2012

Consecuencias.

Caminar por la orilla mientras escuchas romper las olas en el momento en el que el sol se oculta en el infinito océano. Tantas cosas que pensar, tantas cosas que recordar. Viene bien caminar por aquí a solas, buscando mi interior y simplificándolo todo hasta el extremo. Siempre me ha gustado venir aquí, perderme por un momento del mundo y quedarme yo solo pensando en mi vida, en las causas y consecuencias de todas las acciones. Tantas acciones. Cosas que quizás no se vuelvan a repetir, momentos inolvidables. Tantos buenos recuerdos que por A o por B se ven truncados. No encuentras otra salida y la impotencia hace que sólo te quede una opción. Estúpida paradoja, querer y no poder, no saber que más dar de ti. ¿Qué queda cuando ya crees haberlo dado todo? Siempre hay algo más. Pero no es tan sencillo encontrar ese algo. Más bien, es tan difícil. Esta vida es complicada, nadie dijo que fuese fácil, es más bien como un embudo: Al comenzar tienes muchas escapatorias, estas ancho, pero luego llega la recta final, en la que sólo hay un final, no se puede volver atrás y estas, como entre la espada y la pared. Bonito símil.
Sigo caminando, las rocas irrumpen el camino de las olas y el sol ya no se aprecia apenas. Ya va siendo hora de volver. Cojo el viejo 206 de mi padre y me dejo llevar por mi corazón. Suena "Despistaos" y me siento tan bien, pero a la vez tan nostálgico. Cuando quiero darme cuenta estoy allí. Aquél lugar que me trae tan buenos recuerdos. Me escondía cada noche entre las sombras para verla aparecer y que levantase mi vida con su sonrisa y aquellos ojos profundos. Me encantaba. Pero ahora ya no está. Se fue lejos, las decisiones tienen consecuencias y no siempre son buenas. Malditas sean. Aún así, sigo teniendo el mismo lugar de espera, donde caían tantas colillas consumidas para verla pasar. Hago lo propio y saco el último Marlboro del paquete. El de la suerte. Pero hoy no aparecerá. Hoy ya no hay esperanza ni luces en el cielo. Las nubes cubren a la luna y no me la dejan ver. De repente se encienden las luces de la casa, pero no es ella. Su padre recoge las últimas cosas sin percatarse de mi presencia justo enfrente. Hoy no será. Acciono el contacto, primera. cuando paso por la calle, paso por delante del Jeep Grand Cherokee blanco, ese tan familiar hasta unos días. Miro casi sin querer y en el copiloto allí estaba. Salgo disparado paso por delante y tiro la colilla. Quizás la última que caiga por aquellos lugares. Quizás, ¿quién sabe lo que deparará el futuro? A lo mejor solo es un desvío en el camino para más tarde volver a cruzarse. Me gusta pensar eso, sí, me gusta esa sensación.

Embraces your dreams.

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