Embraces your dreams.
jueves, 29 de marzo de 2012
Impotencia.
No son momentos fáciles los que ahora atravieso. Tantas cosas se abalanzan sobre mí. Quizás por mi culpa, o quizás por haberme sumido en unas aguas que no me llevaron a buen puerto. No sé que hacer. Tantas dudas se aproximan a atosigarme y no puedo más. La impotencia se apodera de mí. ¡Basta ya! Necesito refugiarme en cualquier rincón, a la sombra de esta sociedad dañina, en la oscuridad más remota, donde nadie me encuentre, en el único lugar donde nadie me espere ni se percate de mi presencia. Necesito ese sitio. Necesito llorar y explotar pero no puedo. Son tantas cosas. Y me siento mal, asfixiado, roto, hecho un cuadro partido por la mitad en el almacén de un museo. Pendiente de restaurar por algún corazón puro que se resiste a aparecer. No sé que hacer, no hay ánimos para nada.. Demasiadas decisiones en poco tiempo, decisiones dañinas pero decisiones, con sus causas y consecuencias. Todo ha sido tan abrupto. Pero ahora es cuando hay que salir del cascarón y gritarle al mundo que estoy aquí, sólo y pequeño, que puedo con todo, o que creo poder con ello. Gritar a los 4 vientos lo puta que es la vida y escupir por todas esas personas que se afanan en meter el dedo en la llaga. Romper a gritar y a correr de rabia, rompiendo con todo y sobreponerme. Sin embargo miro atrás, y encuentro tantas cosas, cosas que hecho de menos, sueños ahora rotos, veo vida, alegría con sonrisas únicamente. Ahora solo hay lágrimas y sollozos. No puedo más, quiero salir. Necesito perderme y desconectar. Hasta el punto de no saber donde me encuentro, vagar por este mundo de mugre y muerte sin rumbo, sin saber donde ir. Tan solo siguiendo el aire pestilente de las almas que en vida andan por él, sin darse cuenta de que están más muertas que yo. Que no son nadie, aquí nadie existe. Cuerpos errantes sin objeto de vivir ni motivos por los que luchar. Necesito sueños, por favor, necesito aferrarme a ellos. Todo es tan injusto, la maldad se apodera de nosotros y los buenos, son los esclavos de la Envidia y la Razón. No quiero más recuerdos dañinos, quiero vivir lejos de la esclavitud de las consecuencias. Todo llega y todo pasa, nada hay que hacer frente al caprichoso Destino. Sólo los sueños pueden ayudarme, pero están muertos. Nada hay que hacer entonces, resignarnos a la impotencia es la única solución.
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