Sumergido allí recuerdo tantas cosas, momentos que hecho de menos, gente que pasó por mi vida tan solo de turista aunque dejando huella. Y luego tú, indecisa, insegura, pero tan especial.Distinta a todas y cada una, me gustas tanto. Entonces asciendo en ese mar de tinieblas y salgo, para coger aire y sentirme vivo, sin que la Envidia me aceche. Salgo del agua y hecho a correr. No quiero volver allí, quiero sentir el viento en mi cara mientras intento secar mis lágrimas. Comienza a llover. No puedo librarme de todas esas dudas que me acechan. Soy incapaz. La impotencia se abalanza sobre mí y no puedo seguir. Paro, me tiro al suelo y respiro profundamente. El tiempo se escapó y me dejó tirado en aquel lugar. Demasiados pensamientos, demasiados sentimientos, simples sentimientos que modifican mis estados de ánimo. Entonces salgo. Estoy fuera. No quiero verme más allí, no quiero pensar sólo actuar, sin pensar en las consecuencias que pueden traer mis actos. Me encuentro en el lugar de siempre, donde todos nos reunimos. Y allí están todos. Aquellos que me levantan el ánimo y los que hacen que merezca la pena salir de mi interior y sonreír, y soñar con miles de aventuras. Mis amigos. Que al fin y al cabo son los únicos en el mundo por los que merece la pena luchar y perder la vida en el camino. Nunca me he sentido tan orgulloso. Y me da rabia a la vez, ellos ven mi cara que refleja mi estado, pero no tienen ni idea de lo que se cuece dentro de mí, en lo más profundo de aquellas aguas. Quizás eso sea lo mejor. Su desconocimiento me da miedo, pero siempre estará el papel para purificar mi alma y sacar todo lo negro que escondo. Sí, quizás sea lo mejor.
Lo prometido es deuda,
esto va dedicado para ti, por ayudarme
en cada uno de esos momentos en los que
me escondo en lo más profundo de mí.
Gracias por ayudarme a salir.
Con el mayor cariño del mundo.
Ana.
Embraces your dreams.
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