jueves, 15 de marzo de 2012

Hermano de Alma.

No hace falta salir de un mismo vientre para ser hermanos. Hoy haces 18 años ya y un poco más de 15 que nos conocemos y tu sabes bien que desde el primer día hemos estado tan unidos como uña y carne. Te soy sincero, lo has sido todo para mí y eres mi apoyo en cada situación, en cada momento, con el que me encanta compartir todos mis momentos buenos y al que llamo cuando todo se vuelve negro.
Como corre el caprichoso tiempo, ya situados en los 18 y todo lo que llevamos a nuestras espaldas, y las cosas que quedan. Toda una vida. Todavía me acuerdo de aquellas tardes en mi piso, eso si era vida. Las cerezas, los action-man, playmobils... ¿Y lo que disfrutábamos? Me pasaba las tardes comiéndole la cabeza a mi madre: Llévame a su casa, llama a la Lola, vamos al paseo... Simplemente disfrutaba, me encantaba pasar esos momentos, esas tonterías que solo hacíamos nosotros y que quizás nadie entendía pero nosotros teníamos un universo paralelo en el que eramos los reyes y nadie nos tosía. Qué tiempos. Entonces, muy de vez en cuando, nuestras peculiares peleas. Eran increíbles. ¿Te acuerdas de la tarde con la espuma de Navidad? Eso tendría que ser hasta cancerígeno y me llenaste hasta las cejas. O cuando te empeñabas en cogerme del pelo recién pelado. Yo siempre he estado por debajo físicamente, pero tenía mis armas, ¿verdad?
Además, no pasaban ni dos segundos cuando llegábamos a casa llorando, hasta que le decíamos a nuestras madres: mamá ya lo he perdonado, voy a tocarle. Se me dibuja una sonrisa cada vez que lo pienso. Valla par, es la palabra que más repiten nuestras progenitoras.
Y fue pasando el tiempo. Donde iba el  uno iba el otro, que tenis, pues tenis. Que ahora baloncesto, pues allí que vamos los dos. Que nos daba por ir a solfeo unos 15 minutos a pegarle "canutazos" a "Iban", con mucho gusto por supuesto. Anda que la escuela de música... No nos quieren ver demasiado cerca de allí creo.
Después, el instituto. Mentiría si dijese que no tenía algo de miedo a que nos separasen de clase, pero bueno, tuvimos suerte. Hasta 1º de Bachiller juntos. Hace no mucho, aprendí que aunque en clases separadas, costará mucho más separarnos. En esta etapa han pasado tantas cosas: viajes, intercambios, clases inolvidables... Tanto, tanto en tan sólo 18 años, con lo que nos queda por vivir.
Otras tantas veces he pensado, ¿qué sería de nosotros si no nos hubiésemos conocido? si ahora fuésemos un par de desconocidos que ni nos saludáramos. Nada sería lo mismo.
Para terminar esta dedicatoria que saco de lo más profundo de mi corazón, quiero darte las gracias por todas las veces que me has apoyado, que has estado encima mía, en especial aquella vez, aquel 17 de Octubre negro, en el que estuviste todo el día conmigo, dormiste en mi casa para que no estuviese solo en un día imposible para mí y, por si fuera poco, te viniste a Albacete a dar el último a Dios a aquella persona para la que fuiste un nieto más. Que digo nieto, un hijo. Alguien de su sangre. Al igual que para mí. No puedo evitar emocionarme al escribir esto y se me hace un nudo en la garganta. Pero de todo corazón gracias por estar ahí siempre, por ser como eres, un hermano para mí.
Hoy es tu 18 cumpleaños, y espero que estas humildes pero sinceras palabras signifiquen tanto para ti como para mí.
Disfruta los 18 hermano, y los 19 y los 20 y todos los que restan de tu vida. Te lo mereces todo y más.

Con todo el cariño del mundo,
para Tomás Fuentes Sánchez,
algo más que un hermano.
Felicidades .

Tu hermano de alma
Fernando Celdrán Haro.
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