viernes, 2 de marzo de 2012

Preguntas.

Tanto tiempo pasado, el caprichoso presente y lo que nos deparará el futuro. Nos queda mucho tiempo, emociones, sonrisas y lágrimas. Gente que llega y otros tantos pasajeros que entran y salen de tu vida como si de un tren se tratase. Todo lo que llevamos vivido y todo lo que nos queda por vivir, evitando a la sombra de negro que nos acecha en cada esquina.
Pero algo me preocupa. Me adentro en lo más profundo de mí para intentar conocerme. ¿Quién soy? ¿Qué razón tengo en este mundo? ¿Cuál es mi cometido? Tantas preguntas sin respuesta nublan mi mente. Me sumerjo cada vez más y más buscando mis ansiadas respuestas. Encuentro mi infancia, llena de ternura y alegría, mi aún presente adolescencia con miles de amistades, simpatías, amores y demás. Veo un rincón oscuro, donde guardo el odio y los sentimientos más amargos. Ese siniestro lugar que cada vez crece un poco más. Justo enfrente encuentro luz, cegadora y pura, donde se localizan mis sueños. Esos a los que tantas veces me aferro y los abrazo para salir de aquella sombra que reclama mi alma. Y por último, un pergamino sin terminar. Mi historia. Quedan miles de folios en blanco que son escritos mientras yo me siento aquí, mirando esta pantalla y dando rienda suelta a mi sinceridad. Tantas cosas me preocupan, me oprimen dentro de mí. en ocasiones no aguanto esta presión y el papel es mi único consejero, el único capaz de aliviar esa angustiosa situación. Y vuelven a surgir más y más preguntas. Muchas de ellas todavía no tienen respuesta. Pero no puedo hacer nada. Por más que me esfuerzo, no llegan a mí nada más que quebraderos de cabeza. ¿Por qué? ¿Por qué? Esta es la que más me atormenta, hasta el punto de sentirme estúpido, de pensar que nada tiene sentido y que esto es solo un paseo más. Un paseo largo y con infinitas dificultades que consigo superar con más o menos facilidad. Cada decisión, cada palabra, cada respiración puede marcar la diferencia. Porque llega el momento en el que dices: "Yo, solo contra el mundo". NO. Eso no es así. Queda mucho papel por escribir, quedan millones de capítulos, más o menos buenos. Pero lo único seguro, es que queda una historia por terminar. Y nada termina, sólo hay puntos y seguidos. Queda toda una vida que disfrutar.
Al fin y al cabo en este largo camino, sólo puedo confiar en las palabras hasta que llegue Caronte con su barca, para llevarme a través de ese mar repleto de almas malditas, sin cuerpo que esperan mi error para arrancarme mi alma. Por el momento tendrán que esperar. Toda una vida me espera.
Despierto de nuevo. Todo está en su lugar. Todo ha sido un sueño, un mal día. Mañana todo irá mejor. ¿O no? Más preguntas sin respuesta.

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