Seco las últimas lágrimas y me pego una ducha donde se vienen a mi cabeza imágenes de todo tipo. Recuerdos de tiempos mejores donde había luz, cuando disfrutaba del paso de los días y me reía de la cruda realidad por no ser capaz de cogerme. El tiempo pasa y te haces más lento, y llega el día en el que no puedes escapar y te caza. Entonces te arrancan del mundo de los sueños para volver al suelo y ver en que nos hemos convertido sin buscarlo. Cuantas cosas perdemos por el miedo a perder.
Vuelvo a intentar huir. Salgo deprisa, cojo el coche y huyo. Voy al único lugar donde pensar no se hace tan dañino. Enciendo un cigarrillo mientras escucho el mar. Tranquilidad.
Uno tras otro, voy fumandome los recuerdos mientras reflexiono sobre lo enormemente feliz que fui. Lo fácil que era mirarte y sonreír Lo duro que fue aceptar la marcha. Lo grande que era y ahora lo minúsculo que soy. No me gustan los finales de las historias, más bien son historias sin acabar. Si no sale bien es que no es el final. Quizás haya que poner un punto donde antes no los hubo y dejar ese libro abierto, cerca de ti, pero sin olvidarte de que hay que seguir trabajando en otro nuevo y que quizás pueda salir bien. Siempre tenemos que saber hacia donde vamos y donde queremos ir, pero no por eso hay que olvidar de donde venimos.
Llegarán tiempos mejores, siempre llegan. No sabemos lo que nos deparará el futuro y la vida es caprichosa, nunca sabemos lo que desea para nosotros. Mientras, tendremos que pensar en seguir, en luchar por los sueños e ilusiones, en no perder la esperanza, aunque en ocasiones sea imposible tener fe.
La única certeza que tenemos, es que después de tocar fondo, solo nos queda subir; y que los que saborean la amarga derrota, son los únicos que entenderán de verdad el significado de la victoria y sabrán valorarla como tal.
A la vuelta paso por esa calle en la que nos encontrábamos a escondidas y llego a la puerta donde tantas veces fui a recogerte. Y allí estas, tan perfecta como siempre, sin percatarte de que ahí estoy yo, mirándote, queriendo subir, abrazarte y no soltarte jamás. Pero no, aún no. Dejemos que el tiempo nos de una respuesta y, sobre todo, sé feliz.
Acelero y salgo de allí, pensando en que cualquier tiempo pasado fue mejor. Y es ahora cuando echo un vistazo a mi muñeca que reza aquello de: "Pursuit of Happiness". Salgamos en su busca.
No hay finales felices,
solo historias sin acabar.
Embraces your dreams.