Todo esto y mucho más, te lo entrego, con mis virtudes y defectos, con todas mis manías, con mi temperamento, con mi personalidad más o menos fuerte. Pero sobre todo con mi humilde y sincero corazón.
Y por pedir algo, tan solo te pido un segundo cada día, un segundo en el que entre tus pensamientos aparezca yo. Ese segundo diario que tanto ansío. Por pedir también, un cruce de miradas cada cierto tiempo, un roce descuidado de nuestros labios. Cogerte la mano mientras estás despistada y que me sonrías.
Ante todo, te pido dos palabras. Es sencillo pero no se puede dar a la ligera. Necesita la sinceridad que solo podemos encontrar en el alma.
Por pedir, únicamente te pido que me mires a los ojos y menciones esas palabras más sinceras que puedas pronunciar. Esas palabras que solamente salen del corazón, que solo aparecen en las ocasiones más íntimas, en las más especiales.
Todo tiene un precio, y ese es el precio de mi alma.
Aquí dejo mi primera huella del 2012 en este blog. Y como lo prometido es deuda, se la dedico especialmente a un hermano. Un hermano que no es de sangre, sin embargo nadie hay en el mundo como el y nunca podrán remplazarlo. Nunca.
Aquí tienes mi humilde dedicatoria.
Con el mayor cariño del mundo, Pedro José García Vera.
Embraces your dreams.