jueves, 7 de junio de 2012

Días Negros.

Hoy, al levantarme y ver la fatídica noticia de la muerte del que fue quizás el entrenador más querido por todo el fútbol español, se me abre una reflexión en mi mente. Esta reflexión no es otra que lo efímero que es el camino de la vida. Tal día como hoy, podemos estar aquí, y mañana sin motivo alguno ya no. En estos momentos son en los que piensas en qué nos envía a este mundo, en el motivo que tenemos en esta vida. Y sobre todo, pensamos en que a partir de ahora, vamos a vivir segundo a segundo, sin pensar en lo que pueda pasar, ya que mañana quién sabe que nos deparará el futuro. El famoso Carpe Diem latino.
Y la verdad es que no hay otra forma de vida. No se puede vivir temiendo al mañana, ni pensando en qué errores ha habido en el pasado. Simplemente hay que vivir y disfrutar de esta oportunidad que se nos ha dado, para unos más larga que para otros, hasta que la sombra nos lleve. No hay más.
Ahora es cuando le damos el valor correcto a lo que tenemos. Al menos en mi caso. Ver a este hombre esta mañana que con 54 años, había perdido a su hijo, a su mujer y el año pasado a su padre y que pese a todo esto, decidió luchar y seguir viviendo con lo que el más disfrutaba. Seguir adelante después de todas las barreras que le puso la vida. Aquí, es donde nos damos cuenta de lo irrisorios que son muchos de nuestros problemas, por los que nos enfadamos día a día, por los que dejamos de lado a gente. Simples tonterías. Al ver esto, siento vergüenza. Por todas las decisiones que he tomado sin pensar las consecuencias, por todas las veces que he pensado que con la más mínima piedra podrían frenarme. Y pensar todas las desgracias que tiene este mundo, y no pensar que somos privilegiados por el lugar que ocupamos en la sociedad y por la vida que tenemos algunos. Somos privilegiados, pero sin embargo nos sigue abordando la codicia.
Con todo esto, todo queda un poco más claro. El mundo está hecho para los héroes. Todos aquellos que viven firmes a sus principios y que luchan por lo que quieren sin derrumbarse por muchos obstáculos que encuentren. Todos aquellos que merecen nuestra admiración y respeto, todos aquellos de los que descendemos.
En definitiva, no se si seré el único, pero esto me hace reflexionar y ver la vida desde otra perspectiva. La vida no está hecha para ahogarnos en penas y problemas, no. La vida está hecha para vivirla.

Dedicado en especial a Manolo Preciado,
recientemente fallecido
e inspirador directo de estas palabras.
Descanse en Paz.

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