Sé que hace tiempo que no piso estos lugares, que no me paro a pensar en todo lo que está pasando y lo plasmo en un papel. También sé que esto no me ha venido nada bien.
Con lo cuál hoy me presento aquí ante ti, mi fiel confidente, después de tanto tiempo siendo un fantasma en la niebla, escondido en la más oscura penumbra de mis pensamientos.
Este último mes no ha sido nada fácil. Los pensamientos rebotaban en mi cabeza, cada vez se agrupaban más cosas y yo... no podía hacer nada para dejarlos escapar. No era yo. Han sido tiempos en los que la ilusión se nos escapaba de las manos y el tiempo corría en nuestra contra. Mientras yo, me escondía una y otra vez en mi interior intentando solucionar los millones de problemas que no tenían nada que ver conmigo. Desconozco la razón y la causa de todo, pero me afectan las consecuencias.
Este tiempo no he sido yo, he estado condicionado por mi alrededor, sin saber bien si ir o volver, vagando sin rumbo fijo como una sombra escapada del Averno. Muchos cambios azotaron mi vida tan de repente que no supe como afrontarlos en un primer momento. Me encerré. Necesité sentirme protegido, me sentí débil y falto de cariño, y no lo encontré. No encontré ese apoyo en el que dejarme caer hasta recuperar el aliento, ese alguien con el que ahogar las penas en Gin-tonics. Mi entorno me pedía más aun cuando yo estaba atado de pies y manos.
Y paré. Miré a las estrellas y respiré profundamente, espanté todos los fantasmas que me atormentaban y conseguí de salir de la cárcel de los recuerdos. Escogí creer. Escogí el lado positivo de las cosas. Escogí quererla por encima de todo. Escogí vivir de acuerdo a mis principios y a mis ideales. Los escogí a ellos por estar ahí siempre. Repudié esa carga que tanto me oprimía y desterré a aquellos sentimientos no deseados. Llegué a odiar la vida, pero renací buscando la felicidad en ella.
Y es por eso por lo que estoy aquí hoy sentado frente a ti, fiel confidente. En todo este tiempo no he encontrado motivación ni ilusión para escribir. Ahora parece que todo vuelve a su cauce, será este espíritu navideño que tan cercano parece. O quizás sean estos días melancólicos de lluvia y frío que alejan todos los males. Quién sabe.
Prometo no dejarte nunca tan abandonado, y comenzaré de nuevo con mis historias, esas que no afloran de mi cabeza, sino del corazón que es donde se esconden las mejores.
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