Hoy, desviándome quizás de mis temas naturales, voy a hablaros de un sentimiento bastante singular, sentimiento que poseen millones de personas en el mundo, pero pocas de ellas lo tienen de verdad. Ayer, los poseedores de este sentimiento terminamos dolidos, rotos, defraudados por dentro... un partido que se perfilaba igualado y competido, terminó con un marcador que reflejó claramente la actuación en el campo de ambos equipos. 5-0. Desde el primer minuto, soy el primero que no vio en aquel campo de Barcelona al equipo que creía conocer, al campo salió un equipo abatido, la sombra de lo que nosotros conocíamos esta temporada. Pero no por eso dejé de creer, no por eso abandoné los colores que me criaron desde pequeño... Todo lo contrario, cada vez que El más grande perdía la pelota, yo intentaba animar con todas mis fuerzas para que la volviesen a recuperar. También es verdad, que ayer fue un mal día para aquel partido, empezando por ser lunes y terminando por el rodillo que nos pasó por encima.
Pero pese a todo, la gente como yo no se rindió jamás y aunque veíamos a un equipo herido sobre el terreno de juego, cabezas bajas, ojos acristalados... la gente como yo no apartó la vista del televisor ni una sola vez. Ese es un valor que te enseñan esos colores, a pelear hasta al final sean cual sean las circunstancias y adversidades.
La gente como yo terminó el partido siendo más madridista que al comienzo del encuentro, porque en estos partidos es donde se mide la influencia de este peculiar sentimiento, el sentimiento blanco.
Pero me enrrabieté al ver a algunos indeseables, que se hacian llamar madridistas, juzgando a los jugadores al final del encuentro, achacándoles una cierta falta de orgullo... pobres necios, ellos saben que ayer, no se pudo hacer nada más y que ningún otro equipo hubiese podido hacer nada. Y con esto vuelvo al principio, estos son los individuos que se hacen llamar madridistas de boca, sin saber la importancia que conlleva esa palabra, que no es tan solo una palabra, es un sentimiento, una leyenda, una obra de arte... pero eso sí en reconstrucción inmediata.
Quizás lo único beneficioso que se podría sacar del día de ayer, es que después de partidos así, se sabe quién posee de verdad ese gen, ese sentimiento... y por desgracia, me sorprendí al ver que eramos bien pocos los poseedores de este sentimiento madridista.
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