lunes, 5 de septiembre de 2011

Elegí. Nada ni nadie.

Yo ya elegí el camino del olvido hace mucho tiempo, y aunque pude volver tras mis pasos, mis decisiones son firmes y las llevo al límite, antes me lleve la parca por delante.Porque esto no se sostiene, y si algo falla, hay que cambiarlo. Porque ya no quedan buenos momentos, y en mis recuerdos quedan menos aún. Se están borrando con velocidad pasmosa. Pero lo que destaco de todo esto, es que quizás yo no sea el culpable. O sí. Pero no es eso lo que me preocupa. Más bien, no me preocupa nada, todo ha vuelto a la normalidad, y en cierto modo, pienso que lo normal no era antes. Los ciegos van donde los lleva su perro lazarillo. Pero abrí los ojos, y me encontré con dos senderos: el verdadero, o el que continuaba con una mentira. Supe escoger, y acatar las consecuencias de mis actos.
Y así me veo ahora, disfrutando cada minuto sabiendo que quizás pueda estar mejor, y peor, pero que no me cambio por nadie. Que mis decisiones son firmes y que moriré antes que traicionar a mis principios. Y que todo se acabó de una vez por todas, que no quiero más juegos engañabobos que quieran hacerme pensar de una forma distinta. Que es hora, que se acepte la realidad tal y como es, sabiendo que nada va a cambiar, que los caminos son distintos y que yo voy con la verdad por delante y si me doy con la puerta me doy en la cara, no en la espalda.

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