lunes, 17 de octubre de 2011

Requiescat in pace.

De la madrugada de un domingo a un lunes se la llevaron. A esa mujer tan alegre, desconocida para muchos, querida por todos la que de verdad la conocían y amada por su familia. Tuve la suerte de tenerla a mi lado en mi infancia, cuando los pasos son tan importantes y ella me ayudó a asentar bien los pies, sin vacilar. En estos últimos años, pese al alzheimer, ella dejaba entrever los restos que quedaban de esa marquesa de un pueblo de Cuenca, que derrochaban elegancia, educación y belleza por donde caminaba.
Desgraciadamente la enfermedad no me dio la oportunidad de compartir más momentos contigo ahora. Maldita. Pero todos sabemos que esto es un ciclo, que lo único que perdurará en el tiempo será tu recuerdo grabado a fuego en nuestros corazones, ya que hoy dejas un vacío muy grande en cada uno de nosotros.
Gracias por darme todo lo que soy hoy en día, y siento no haber estado todo el tiempo del mundo a tu lado. Hoy, las nubes se tiñen de negro. Ya no hay luces en las calles y el sol se fue de vacaciones. Todo está oscuro.

Con todo el cariño del mundo,
y con la humildad que tu me  diste.
Descansa en paz.

No hay comentarios:

Publicar un comentario