viernes, 25 de noviembre de 2011

Un error peculiar.

Quizás no sea tan raro como creo, pero si doloroso y consumidor. No puedo evitar darle más vueltas de las necesarias a mis decisiones, ya sean aciertos o errores. No consigo dejar que la vida siga su curso así como así, y no se si calificar esto como una virtud o defecto. No lo sé. Y es que ahora no se si todo esta bien o mal, si un cambio sería lo correcto o empeoraría más las cosas. No lo sé. La única cosa que tengo clara en estos momentos, es que necesito cariño, en dosis familiares. Necesito esa peculiar droga que hace que me sienta tan bien y que todo lo demás me importe cero. Necesito tus besos en mi mejilla, en mi cuello, en mis labios; tus manos rodeando mi cuerpo y que nos fundamos los dos hasta el punto de que nadie más sea importante. Necesito saber que hay algo, que todo esto merece la pena y que un 8 no es tan solo un número, sino que es algo especial, algo que recordar y que cada 8 sea especial. Y no solo el 8, sino el 9 y el 10 y todos los demás días de cada mes de cada año... quiero arriesgarme, pero quiero estar seguro del riesgo, ya que las caídas a ciegas son más dañinas, e incorporarse más difícil.
Tan solo pido una muestra de esto, algo que me indique que todo puede salir bien, que de aquí se puede sacar mucho más, que no sienta que todo esto es algo pasajero, sino que es algo por lo que merece la pena luchar y comerme tanto la cabeza como lo hago. Necesito sabes que te lanzarías al vacío junto a mí, para yo dar ese paso definitivo que espero. Por el contrario, no podré evitar el distanciamiento, ya que si la cercanía es dañina, no merece la pena.
Así, que bésame cuando lo necesites, mírame a los ojos y, sin palabra alguna, dime todo lo que sientes. Dame a entender que esto tiene sentido, como solo tu sabes hacerlo. Y créeme, lo demás ya estará hecho.
No hay 3º oportunidades, pero si quizás un atajo que encauce una 2º.
Embraces your dreams.

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